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Un malevolo virus despistado.-

Hace unos días venía de México mi amigo José María París Lluch y a su llegada al aeropuerto la televisión le hacía una entrevista, el hombre estaba como fuera de juego porque no entendía nada de lo que le preguntaba la periodista. Yo le envié un correo diciéndole que si se acercaba por Chert le pondría a beber durante cuarenta días Licor Carajillo SEGARRA como antídoto y me respondió que a él, con la botella en la maleta, no le se acerca ningún vicho.
Durante estos días observo un incremento de visitas a mi artículo sobre la Gripe Española que redacté como aclaración de la enfermedad llamada “la cucaracha” citada en la página web del Brandy GRAN MAESTRE y me agradaría comentar que una cosa es un resfriado y otra una pandemia. Cuando se viaja a lugares a los que el cuerpo humano no está habituado, se corre el riesgo de pillar lo que se encuentre si no se va inmunizado.
Recuerdo de mi época veinteañera que cuando en ocasiones se producía una movida nacional, al día siguiente la televisión transmitía un partido de fútbol y de repente todo el mundo hablaba de las jugadas más interesantes teniendo el Generalísimo Franco a todo el pueblo español despistado con el fútbol. Hoy este truco no cuela, pero algo importante debe pasar a nivel internacional para que se nos tome el pelo con el virus de la gripe porcina y las personas continúen trasladándose con el beneplácito de los gobernantes.

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Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.

Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.