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Inesperada patada a la espinilla.-

Parece que hemos perdido la brújula y andamos como dormidos en los laureles culpando a los demás de nuestra situación económica. Algo más de la mitad de las empresas castellonenses no pagan o pagan menos de 20 euros y vuestro presidente, se lamenta que para la gestión interna de la Cámara de Comercio, el texto legal vigente resulta una medida extremadamente precipitada por no haberle dado tiempo para reaccionar a su órgano consultivo y de asesoramiento encargado de identificar las necesidades de las pymes, el que cuida de proponer las medidas para la mejora competitiva y que ejerce de eje vertebrador de la sociedad civil, porque al parecer, no ha podido adaptar el plan estratégico con calma y rigor ahora que se ha dado cuenta de que va a contar con menos de la mitad de los ingresos y evidentemente, ante tal situación, no tiene los deberes hechos y carece de nuevas fuentes de financiación alternativas.
Afortunadamente no podemos poner como escudo protector a las pymes, abogando porque no pagan o pagan poquísimo a cambio de un supuesto apoyo que nadie conoce y dirigido a los más desfavorecidos, cuando en realidad, lo que está en juego es su relajado modo de vivir la vida. Un poquísimo, que según sus propias palabras, parece representar más de la mitad de los ingresos de la Cámara.
Hace unos treinta y cinco años empezaron a nacer las Federaciones y Asociaciones de Empresarios y Comerciantes, quedando evidenciado que las Cámaras de Comercio no cumplían con el espíritu y finalidad de su creación. Corría el año de 1993, cuando las Cámaras de Comercio consiguieron ablandar las mentes de los gobernantes de la época, pero ahora, en el siglo XXI, lo procedente es demostrar al mundo entero que es posible sobrevivir otros cien años sin los recursos camerales obligatorios.

¿Cómo que pierden las pymes?.-

Me parece que nadie en su sano juicio abre un negocio para pagar impuestos, sino más bien para obtener beneficios, lo que ocurre en este mundo que nos ha tocado vivir, es que cuando se obtienen beneficios, lo primero es pagar los impuestos por haberlos obtenido y solo con el dinero sobrante, puedes hacer lo que te plazca.
Durante muchos años debimos satisfacer la obligación del pago de la llamada cuota cameral por los rendimientos de nuestras actividades económicas comerciales sumando los rendimientos de las actividades agrícolas y aunque por ley no fuese procedente, debimos acudir a los tribunales para aclarar la interpretación del texto legal y ahora que nace el derecho a no ser obligado, me entero de las ventajas de pertenecer al club cameral.
Aceptando como cierto que algo más de la mitad de las empresas castellonenses no pagan o pagan menos de 20 euros, que no es lo mismo, tampoco hay que preocuparse excesivamente si renuncian al efecto multiplicador de beneficios que gracias a las Cámara de Comercio y a sus personas altamente cualificadas, obtienen las pymes por dejarse ayudar. En este próximo ejercicio que acabamos de estrenar, sabremos de su imprescindibilidad como órgano consultivo y de asesoramiento encargado de identificar las necesidades de las pymes y proponiendo las medidas para su mejora competitiva, ejerciendo de eje vertebrador de la sociedad civil en este tiempo en el que muchos negocios cierran por la imposibilidad de obtener los imprescindibles ingresos adinerados.