• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

La tecnologia de la patata hervida.-

Ayer cuando intenté colgar el artículo de la pluviometría en Chert, aparecieron en la pantalla de mi ordenador muchos errores, tanto errores por exceso de etiquetas en el blog como errores por demasiadas etiquetas en el artículo.
Desde un principio aprendí que cada artículo solo admite unas pocas etiquetas, pero con la utilización de las mismas, ahora estoy restringido al uso de la mitad, no obstante, como ya he superado la cantidad máxima preestablecida, debo contentarme con aprovechar alguna de las que ya tengo porque no se me permite añadir ninguna más.
¡Está visto que, esto del blog, no está pensado para mi y me parece que el Internet, tampoco!.
Si desde hace tres mese no se me permite entrar a modificar, añadir o quitar contenidos de los espacios web en donde están alojadas las páginas web, teniendo que haber inventado el saltimbanqui para poder continuar aumentando los contenidos de los dominios y desde ahora, aquí en el blog, se me prohíbe añadir más etiquetas, queda claro que el diseñador de la infraestructura no sabía ni imaginó de la existencia del Lleó del Maestrat.

Solucionar el error 404 del servidor.-

Cuando intentamos acceder al servidor de espacio web para añadir, quitar o cambiar la información que allí vamos depositando, puede suceder y de hecho sucede en alguna ocasión que en lugar de la apertura de la puerta, nos la encontremos cerrada, dándonos en las mismísimas narices y obteniendo por respuesta: Error 404.
Es una perogrullada aclarar que si no tenemos acceso al servidor no podemos entrar y al no encontrar solución a este contratiempo, la única salida que se me ocurre es cambiar de servidor y pillar espacio web en otro que si permita trabajar.
Ahora solo resta armarse de paciencia, con un camión para llevarla y reorganizar la web aprovechando las páginas que se puedan en el anterior espacio web al ensamblarlas con el nuevo para que continúe siendo operativo y visitable, dejando abandonadas las páginas que pretendíamos reparar.

"La Pastora" por Jose Calvo Segarra.-

De pequeño, en un viaje realizado en compañía de su abuelo Julián Segarra Ferreres y un vecino de Chert, le gastaron una broma. Viendo a unos hombres con unas escaleras encima de un macho que iban a podar olivos, le dijeron que se estuviera quieto porque eran maquis y le íban a quitar una peseta de papel que llevaba en la mano. De ahí debió quedarle un recuerdo que le haría profundizar en el conocimiento del maquis.
El personaje de Tresot (Teresa Pla Meseguer) siempre fue muy popular por los pueblos dels Ports y del Maestrazgo: Vallibona, Chert, Catí, Rossell, La Pobla de Benifassar, Coratxar, Fredes … y cuando José Calvo Segarra se enteró a sus 19 años del primer juicio que se le realizaba en Tarragona tras su detención en Andorra, no dudó en asistir para conocer al personaje que ya era un mito.
Cumplida la condena impuesta, parte en la prisión de Valencia y parte en el penal del Dueso, José Calvo Segarra se interesó en entrevistar a Florencio Pla Meseguer que vivía en la casa del funcionario de prisiones Marino Vinuesa acogido como de la familia. En el año 2004 falleció La Pastora, cuando José Calvo Segarra ya había comenzado a escribir su documentado libro en el que se ha valido también de otros numerosos testimonios.

Las expropiaciones del gobierno.-

Un buen día, te llaman los responsables del Ministerio de Fomento para decirte que necesitan parte de tu finca con la finalidad de construir una carretera y aplicando el sistema de valoración por capitalización de rentas, te corresponden tres euros por el terreno que te van a quitar.
Empiezas a echar números y protestas pero tanto si es declarado de utilidad pública, como sin ser declarado, debes resignarte a pasar por el aro y si no estás de acuerdo, espabílate o aguántate porque te ha tocado la lotería del disgusto más grande de tu vida. Se acaba la carretera, se inaugura y tu aún estás esperando la indemnización del justiprecio, aunque te dan una cantidad adinerada a cuenta y con el paso del tiempo, si tienes un saco de paciencia y un camión para llevarla, acabas por cobrar lo que te quieren pagar.
Pero si accedes a los Tribunales después de un largo procedimiento administrativo y después de 18 años ganas el reconocimiento de tu reglamentaria y fundada protesta, compruebas durante varios años más como las decisiones judiciales son de obligatorio cumplimiento para todos a los que les afecten salvo para el Ministerio de Fomento y el Departamento homólogo de la Generalidad Valenciana que pasan olímpicamente del ordenamiento legal y su cumplimiento.