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Un billete de diez mil euros.-

Aunque no vea la televisión por no precisar disfrutar del famoso TDT, no lea los periódicos por carecer de tiempo adecuado para ello y no oiga la radio por necesitar prestar mi atención al trabajo que estoy realizando, de vez en cuando me entero de alguna que otra noticia de los más sugerente.
Al parecer, lo de la crisis es un sentimiento generalizado; lo de sentimiento lo digo porque en las sillas de las terrazas de los bares siempre observo personas trabajando en sus quehaceres y porque además, tomando como referente a los santos de lejos por ser más milagrosos, en este caso, a los del otro lado del Atlántico, la solución estadounidense sobre el endeudamiento aceptado, aconsejado o elegido, parece ser de lo más convincente.
Después de mucho pensar y analizar las posibilidades sociales, llego a la conclusión que, para poder mantener el estado del bienestar, lo mejor es fabricar billetes de 10.000 euros y cada mañana al levantarnos, pasar por el Ayuntamiento del pueblo para que a cada vecino se nos regale uno.

El importante culto al dinero.-

Con la incorporación de las nuevas generaciones al uso de las tecnología actuales, te das cuenta sin buscarlo, ni salir de casa, de las tendencias actuales y las nuevas necesidades sociales que, arrastran a las personas a intentar escalar los más altos puestos privilegiados sin ser nada y hacer nada.
Si nuestros muertos levantasen la cabeza, cogerían una escoba y pondrían el mundo activamente en su sitio y no precisamente escuchando la radio, o la música, ni viendo la televisión, porque actualmente aparece noticiable como importante, el que un personaje se desplace a la otra parte de mundo en avión para no hacer nada.
Es evidente que hoy el valor de algunas personas radica en el vestido que están luciendo y en su imagen física, porque detrás de esta pintada fachada, no hay nada de nada y es normal que los jóvenes de la sociedad actual se identifiquen con ellos para soñar ser aclamados por cientos de fans que les veneran como salvadores de la humanidad. Por respeto a las formas, siempre que pueden, aprovechan la ocasión para recordar especialmente a las jovencitas que los tienen como referente, el ser fieles consigo mismas, recordándoles que lo importante siempre es el interior.