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La pared de piedra en seco.-

La agreste y montañosa geografía de las tierras del Maestrazgo, ha obligado al transcurso de los años a activar la imaginación de sus moradores y la forma de poder cultivar alguna planta para su subsistencia, fue la construcción de paredes de piedras alineadas formando los típicos bancales.
Son paredes de piedra en seco aquellas construidas tradicionalmente con la utilización únicamente de piedras de diferentes tamaños del lugar de la construcción, sin ningún tipo de mortero para fijarlas pero aprovechándose de otras piedras más pequeñas para nivelar a las más grandes, calzándose, inmovilizándose y ensamblándose convenientemente por su propio peso y tamaño.
Su utilización ha sido debida principalmente a la necesidad de sujetar la tierra de labranza para retener la escasa tierra que la lluvia torrencial arrastraba hacia las ramblas, separar los campos, los caminos y muy especialmente las propiedades de sus límites territoriales aunque en la actualidad, con el abandono progresivo de la agricultura por su escaso rendimiento económico, el interés es prácticamente nulo y solo sirven como atractivo turístico.
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Actividad cultural en Chert por Navidad.-

Para quienes conozcan Chert por Internet, les guste la geografía o deseen encontrarlo, les será más fácilmente su localización por estar junto a la Rambla Cervera o río seco de Benicarló, al sur del delta de río Ebro en la ladera meridional de las grandes montañas planas llamadas muelas (no identificado con desagradables gamberradas mostradas en la red) y aunque sea un pueblo muy pequeño del Maestrazgo, situado al norte de la provincia de Castellón, está pero que muy vivo y activo.
Durante la segunda mitad del siglo XX se produjo un gradual abandono de los pueblos pequeños de todo el entorno y algunos de sus vecinos, se fueron a vivir y trabajar en ciudades más grandes, por lo que la población se redujo considerablemente, no obstante, en las épocas vacacionales, se incrementa su censo con la venida de muchos de su hijos a pasar unos días con nosotros y con sus familias.
Tal vez para dar envidia a quienes habitualmente no conviven en el pueblo y acreditar que sabemos divertirnos sin molestar a los demás, tal vez para demostrarnos a nosotros mismos nuestra propia valía, tal vez por entretenernos cívicamente todos juntos, tanto los que solo nos visitan temporalmente por unos días, como quienes convivimos todo el año, en el tiempo de la Navidad y año nuevo hasta Reyes, se organizan una serie de actividades culturales para disfrute de todos en una programación única en el universo mundo.

Las cerezas de La Salzadella.-

En el baricentro del Maestrazgo tenemos ubicado el llano de Sant Mateu que por razones geológicas dispone de una tierra muy fértil y aunque hoy los productos agrícolas no se cotizan, siempre fue el principal recurso de sus habitantes. Hacia el extremo sur del valle, se sitúa el pueblo de La Salzadella con un suelo más pobre y aunque también se cultiva tradicionalmente el olivo mediterráneo, muchos de sus labradores, en sus parcelas tienen plantados cerezos que, por sus características, se enraízan adecuadamente, favoreciéndoles con el cultivo de la cereza temprana. Para que el lector pueda imaginar el entorno, diré que cuando cae una gota de lluvia en la plaza del pueblo de La Salzadella, media gota sigue su curso hacia el río Benifarquell afluente de la rambla Cervera y la otra media, despidiéndose de su media gota, se dirige por el río San Miguel afluente del río Segarra hacia en Mar Mediterráneo para reencontrarse y contarse su respectivo viaje.
El imaginativo refranero de Maestrazgo nos cuenta: “Per cireres i en cistella, anem tots a Salzadella” y para el lector de habla hispana le comento su sencillo significado que nos viene a decir: Todos vamos al pueblo de La Salzadella con un cesto para recoger cerezas.
Al ser la cereza una de las primeras frutas primaverales y además, goza del llamativo color rojo, atrae poderosamente la atención desde nuestra más tierna infancia y a los niños, nos encanta ir a recogerlas, ponérselas en las orejas como unos pendientes y sobre todo comerlas. El problema de la fruta está en su conservación y desde siempre, las personas han activado su imaginación haciendo conservas para el crudo invierno, de entre ellas, tradicionalmente estaba el preservarlas en aguardiente. Actualmente el problema reside en que los fabricantes de aguardientes han desaparecido y como parece que no existen, cualquier persona que desee continuar la tradición, se ve obligada a utilizar los licores sucedáneos que elaborados a base de extractos sintéticos de laboratorio, se venden por las tiendas y en lugar de conservar las cerezas, las estropean.

Las cerezas de La Salzadella.-

En el baricentro del Maestrazgo tenemos ubicado el llano de Sant Mateu que por razones geológicas dispone de una tierra muy fértil y aunque hoy los productos agrícolas no se cotizan, siempre fue el principal recurso de sus habitantes. Hacia el extremo sur del valle, se sitúa el pueblo de La Salzadella con un suelo más pobre y aunque también se cultiva tradicionalmente el olivo mediterráneo, muchos de sus labradores, en sus parcelas tienen plantados cerezos que, por sus características, se enraízan adecuadamente, favoreciéndoles con el cultivo de la cereza temprana. Para que el lector pueda imaginar el entorno, diré que cuando cae una gota de lluvia en la plaza del pueblo de La Salzadella, media gota sigue su curso hacia el río Benifarquell afluente de la rambla Cervera y la otra media, despidiéndose de su media gota, se dirige por el río San Miguel afluente del río Segarra hacia en Mar Mediterráneo para reencontrarse y contarse su respectivo viaje.
El imaginativo refranero de Maestrazgo nos cuenta: “Per cireres i en cistella, anem tots a Salzadella” y para el lector de habla hispana le comento su sencillo significado que nos viene a decir: Todos vamos al pueblo de La Salzadella con un cesto para recoger cerezas.
Al ser la cereza una de las primeras frutas primaverales y además, goza del llamativo color rojo, atrae poderosamente la atención desde nuestra más tierna infancia y a los niños, nos encanta ir a recogerlas, ponérselas en las orejas como unos pendientes y sobre todo comerlas. El problema de la fruta está en su conservación y desde siempre, las personas han activado su imaginación haciendo conservas para el crudo invierno, de entre ellas, tradicionalmente estaba el preservarlas en aguardiente. Actualmente el problema reside en que los fabricantes de aguardientes han desaparecido y como parece que no existen, cualquier persona que desee continuar la tradición, se ve obligada a utilizar los licores sucedáneos que elaborados a base de extractos sintéticos de laboratorio, se venden por las tiendas y en lugar de conservar las cerezas, las estropean.