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El cambio de horario en el reloj.-

Ayer noche no me acostaba a las dos de la madrugada para poder actualizar las manecillas del reloj a la hora oficial y no entiendo lo de madrugada porque si te esperas a cumplir con la recomendación oficial y aún no te has ido a dormir, pienso que no habrás madrugado nada. Mi padre se acostó después de cenar y al levantarse, ha avanzado las manecillas el reloj pero, no se lo digáis a nadie.
Ahora si a las siete son las cinco, en realidad cuando te levantas a las seis son las cuatro. Menudo lío patatero con el cambio del horario que por culpa de los relojes llevamos un trajín de mucho cuidado avanzando el horario para dentro de medio año retrasarlo.
Y todo para presumir lujoso brazalete en la muñeca porque a la hora de la verdad que es la hora buena, la hora exacta, casi nadie atiende el reloj y a la palabra dada, muchos son los que siempre llegan tarde a cualquier cita o al trabajo como si su tiempo fuese más valioso que el mío o por no tenerlo, no valoran el de los demás.

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El soplido del destilador.-

Si fuese un león daría un rugido pero como imagino que no llego a tanto, me conformo con un soplido, pero un soplido de ¡buff! súper estruendoso algo así como un gigasoplido y es que ya tengo las declaraciones-liquidaciones confeccionadas y muchas presentadas, porque si bien los libros reglamentarios los cierro el día 31 de diciembre por la noche al tocar las doce campanadas del reloj, ocurre en consecuencia que después viene todo el papeleo del que nunca hablamos aunque exista como parte fundamental integrada a una actividad desconocida para todos.
Ahora, ya en el tercer milenio, tengo la especial ventaja añadida que, tanto para San Antonio como para San Sebastián, en los pueblos que se festejan estos Santos Onomásticos con fiestas patronales o se recuperan las tradiciones, se consume mucho licor clandestino, del que no se pagan los impuestos por servirse de estraperlo auspiciado por las Autoridades Municipales y la escasez de pedidos, me favorece en poder dedicar a la gestión administrativa el tiempo que debería emplear en repartir los licores destilados naturales a los Clientes cumplidores del ordenamiento legal.
Por ello, como si de un ¡GOL! a la Administración del Estado se tratase, quienes han decidido favorecerme con la compra de los mejores licores del mundo, van a disfrutarlos en estas fechas y en los días sucesivos, porque sabed que mañana viernes día 16 de enero, tendrán el esperado servicio de reparto y entrega del León del Maestrazgo.

EL MAESTRAZGO.-

Reconozco que el nombre es lo suficientemente sugestivo como para que todos quieran arrimar el ascua a su sardina, pero aquí no caben matices, ni voy a andarme por las ramas con medias tintas, las cosas son como son y a quien no le agrade la historia siempre tiene la posibilidad de retroceder las manecillas del reloj y cambiarla.
Las Ordenes Militares nacen con la finalidad de combatir el islamismo por los cristianos en los Santos Lugares y en la Península Ibérica, por tener su propia cruzada durante 800 años, es el único territorio de Europa en el que sus Reyes Cristianos no participan en las Cruzadas a Tierra Santa.
Cuando los Reyes Católicos Dª. Isabel y D. Fernando conquistan Granada, existen en nuestra geografía cuatro grandes Ordenes, la de Santiago, la de Calatava, las de Alcántara y la de Santa María de Montesa. Las tres primeras son absorbidas por la Corona por la innecesidad de su razón de existencia, pero la Orden Militar de Santa María de Montesa, a consecuencia de ser nombrado Papa Alejandro VI y por otro lado constituir un territorio compacto, continúa durante trescientos años más, hasta tiempos de Felipe II, como territorio autónomo y con el nombre de Maestrazgo.
El Maestrazgo está representado por cinco castillos y constituido por los pueblos del norte de la provincia de Castellón de los cuales Carrascal ha desaparecido pero que no va más allá de Sant Mateu, Cervera del Maestre, Cálig de La Torre, San Jordi, Traiguera, Sant Rafael del Riu, Rosell, Canet lo Roig, La Jana, Chert, Tírig, Albocácer, La Salzadella, Ares del Maestre, Benasal, Villar de Canes, Torre d’Embessora, Culla, Adzaneta, Benafigos, Vistabella del Maestrazgo, Vilanova d’Alcolea, Torre Endoménech, Sarratella, Coves, Alcalá de Chivert, Alcocebre, Santa Magdalena de Pulpis, Peñiscola, Benicarló y Vinaròs.
En la relación indicada, no he citado las posesiones que tenía la Orden Militar de Santa María de Montesa en Valencia-Silla, Moncada, Sueca, Ademuz y de Alicante, concretamente en la comarca del Comptat.

El cambio de horario.-

Con tanta tecnología a nuestro alcance, tanto coche, ordenador, teléfono móvil y tanto presumir del Internet y aún nadie ha inventado nada para solucionar el problema que nosotros mismos hemos creado supuestamente para mejorar nuestra vida. Desde que a alguien se le ocurrió el invento del cambio de horario, nos despertamos por la mañana sin saber realmente que hora es y necesitamos del reloj para saber que es la hora de levantarnos.
Hace muchos años que el reloj fue inventado, pero nunca fuimos tan dependientes de la dichosa maquinita que, supuestamente necesitamos llevarla continuamente atada a nuestra muñeca, cuando en realidad, somos nosotros quienes vamos sujetos al reloj, conviertiéndonos en sus esclavos.
Esclavos de un tiempo que nadie sabe lo que es, del que todo el mundo habla pero que nadie respeta y llegado el momento, cuando decidimos utilizar su sistema de medida para coincidir con los demás, no somos fieles a nuestra palabra dada y si alguien nos reclama su tiempo de espera, siempre tenemos la excusa se culpar a los demás por nuestra negligencia e irresponsabilidad.

El cambio de horario.-

Con tanta tecnología a nuestro alcance, tanto coche, ordenador, teléfono móvil y tanto presumir del Internet y aún nadie ha inventado nada para solucionar el problema que nosotros mismos hemos creado supuestamente para mejorar nuestra vida. Desde que a alguien se le ocurrió el invento del cambio de horario, nos despertamos por la mañana sin saber realmente que hora es y necesitamos del reloj para saber que es la hora de levantarnos.
Hace muchos años que el reloj fue inventado, pero nunca fuimos tan dependientes de la dichosa maquinita que, supuestamente necesitamos llevarla continuamente atada a nuestra muñeca, cuando en realidad, somos nosotros quienes vamos sujetos al reloj, conviertiéndonos en sus esclavos.
Esclavos de un tiempo que nadie sabe lo que es, del que todo el mundo habla pero que nadie respeta y llegado el momento, cuando decidimos utilizar su sistema de medida para coincidir con los demás, no somos fieles a nuestra palabra dada y si alguien nos reclama su tiempo de espera, siempre tenemos la excusa se culpar a los demás por nuestra negligencia e irresponsabilidad.