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El ordenador me cambia la vida.-

Las obsesiones, las dependencias, incluso las drogas, síntomas que nos parecen ajenos a nuestra personalidad y al salir a la calle vemos a una serie de personas con la funda de la pistola, digo del telefonillo móvil, atada al cinturón de los pantalones o con un bolso en bandolera conteniendo el inventillo por no hablar de otros personajes sentados en una silla de una terraza y junto a la consumición, dejan el móvil como esperando alguna llamada importante del tipo coincidir con sus amistades cuando, nos percatamos en nosotros mismos que también pertenecemos al club de los dependientes, dependientes de coche, del cine, de las vacaciones, del computador personal, de la energía eléctrica o incluso dependientes del carajillo o del cigarrillo.
En los pueblos rurales aún se practica la costumbre de pararse a hablar con los vecinos para contarse las novedades del pueblo y criticar el comportamiento de todos los demás conocidos que no estén presentes pero la necesidad de aparentar llevar una vida repleta de actividad, hace que se pierda esta peculiar faceta y aunque necesitemos relacionarnos con el resto de las personas, nuestra falta de espontaneidad, hace que nos encerremos en nosotros mismos ansiando comunicar al más próximo nuestras vivencias, de ahí, nacen las asociaciones que aglutinan a personas con el mismo tipo de inquietudes.
Hace un tiempo vi una publicidad televisiva de un personaje que regalaba abrazos, tampoco hay que ser tan exagerados pero si empezamos saludando sinceramente al transeúnte coincidente por la calle dándole los buenos días, seguro que le sorprendemos y nos divertimos, enriqueciéndolo, sin empobrecernos.

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El ordenador me cambia la vida.-

Las obsesiones, las dependencias, incluso las drogas, síntomas que nos parecen ajenos a nuestra personalidad y al salir a la calle vemos a una serie de personas con la funda de la pistola, digo del telefonillo móvil, atada al cinturón de los pantalones o con un bolso en bandolera conteniendo el inventillo por no hablar de otros personajes sentados en una silla de una terraza y junto a la consumición, dejan el móvil como esperando alguna llamada importante del tipo coincidir con sus amistades cuando, nos percatamos en nosotros mismos que también pertenecemos al club de los dependientes, dependientes de coche, del cine, de las vacaciones, del computador personal, de la energía eléctrica o incluso dependientes del carajillo o del cigarrillo.
En los pueblos rurales aún se practica la costumbre de pararse a hablar con los vecinos para contarse las novedades del pueblo y criticar el comportamiento de todos los demás conocidos que no estén presentes pero la necesidad de aparentar llevar una vida repleta de actividad, hace que se pierda esta peculiar faceta y aunque necesitemos relacionarnos con el resto de las personas, nuestra falta de espontaneidad, hace que nos encerremos en nosotros mismos ansiando comunicar al más próximo nuestras vivencias, de ahí, nacen las asociaciones que aglutinan a personas con el mismo tipo de inquietudes.
Hace un tiempo vi una publicidad televisiva de un personaje que regalaba abrazos, tampoco hay que ser tan exagerados pero si empezamos saludando sinceramente al transeúnte coincidente por la calle dándole los buenos días, seguro que le sorprendemos y nos divertimos, enriqueciéndolo, sin empobrecernos.

La honradez recompensada.-

El Reino de España tiene cuatro Haciendas y es la Especial, una más de las encargadas de controlar, con sus Servicios de Inspección e Intervención, las actividades Especiales que son, las que pagan los Impuestos Especiales que todo el mundo conoce y sabe, por ello, el pasado día 22 de mayo de 2008, según diligencia acreditativa que obra en mi poder, la Destilería de Julián Segarra Esbrí de Chert recibió reglamentaria visita del Sr. Inspector de la Delegación Especial de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria.
Por razones que podría definir como de protocolo pero que en realidad forman parte del normal desarrollo de mis actividades económicas, el jueves día 29 de mayo, fui yo quien debió girar visita por la Delegación de la A.E.A.T a recoger los impresos para la declaración anual de I.R.P.F. que durante estos días está de moda y como quiera que por razones legislativas llevo algunos años moviéndome en el entorno, existen Funcionarios de las diferentes Administraciones, tanto Autonómicas como Estatales, que me conocen sobradamente, algunos, de cuando iba en pantalón corto acompañando a mi padre y al verme, aprovechan la oportunidad para saludarme e intercambiar algunas palabras.
En un momento dado que no quiero precisar, un Sr. Funcionario de Hacienda, me comentó que en Chert se está vendiendo licor en garrafita y es evidente que debe ser de conocimiento público porque me lo han dicho en la mismísima Hacienda Pública, ya que incluso, las Autoridades Municipales, Gubernativas y Sanitarias del pueblo de Chert y de los pueblos vecinos, en las celebraciones festivas, facilitan o favorecen las actividades ilegales. Ahora, estoy ante la duda, ¿deberé cerrar el aburrido entretenimiento de fabricante de bebidas derivadas de alcoholes naturales y aprovechando el prestigio internacional y renombre del pueblo de Chert, montar un negocio de vendedor clandestino de licor en garrafita para hacer la competencia a quienes, con su incívico comportamiento, gozan del beneplácito social?.

La honradez recompensada.-

El Reino de España tiene tres Haciendas y es la Especial, una más de las encargadas de controlar, con sus Servicios de Inspección e Intervención, las actividades Especiales que son, las que pagan los Impuestos Especiales que todo el mundo conoce y sabe, por ello, el pasado día 22 de mayo de 2008, según diligencia acreditativa que obra en mi poder, la Destilería de Julián Segarra Esbrí de Chert recibió reglamentaria visita del Sr. Inspector de la Delegación Especial de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria.
Por razones que podría definir como de protocolo pero que en realidad forman parte del normal desarrollo de mis actividades económicas, el jueves día 29 de mayo, fui yo quien debió girar visita por la Delegación de la A.E.A.T a recoger los impresos para la declaración anual de I.R.P.F. que durante estos días está de moda y como quiera que por razones legislativas llevo algunos años moviéndome en el entorno, existen Funcionarios de las diferentes Administraciones, tanto Autonómicas como Estatales, que me conocen sobradamente, algunos, de cuando iba en pantalón corto acompañando a mi padre y al verme, aprovechan la oportunidad para saludarme e intercambiar algunas palabras.
En un momento dado que no quiero precisar, un Sr. Funcionario de Hacienda, me comentó que en Chert se está vendiendo licor en garrafita y es evidente que debe ser de conocimiento público porque me lo han dicho en la mismísima Hacienda Pública, ya que incluso, las Autoridades Municipales, Gubernativas y Sanitarias del pueblo de Chert y de los pueblos vecinos, en las celebraciones festivas, facilitan o favorecen las actividades ilegales. Ahora, estoy ante la duda, ¿deberé cerrar el aburrido entretenimiento de fabricante de bebidas derivadas de alcoholes naturales y aprovechando el prestigio internacional y renombre del pueblo de Chert, montar un negocio de vendedor clandestino de licor en garrafita para hacer la competencia a quienes, con su incívico comportamiento, gozan del beneplácito social?.