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La divertida inteligencia.-

Cuando me percato del anormal comportamiento del computador personal, me doy cuenta de los poco inteligente que es la supuesta inteligente máquina que nos han creado, muchos usamos y en la que depositamos parte el trabajo que a diario vamos generando.
Hace unos días recibí un correo mal intencionado que contenía un malévolo virus de estos de moda y cuando salto en la pantalla, le di un mordisco en la oreja siendo eliminado sin contemplaciones, no obstante, al terminar la sesión de trabajo, ordené el cierre del sistema operativo y no respondía. Evidentemente, el salto viral debió dar una certera coz en la espinilla del sistema que no permitía su operatividad.
Durante unos días, para cerrar el ordenador debía esconderme y dar las instrucciones diciéndole que no era yo el que las daba y ante la respuesta de falta de identidad, se cerraba el ordenador si problemas, pero, tener que mentir, me exigía un comportamiento al que no estoy acostumbrado y en la primera visita de mi sobrino JuanFris, le he preguntado como solucionar el incidente y me ha dado una respuesta de lo más sencilla, ¡quítale la pila!.
Recuerdo que cuando empecé a jugar con la nueva tecnología usando la placa base que me regaló mi amigo Rafael, la pila estaba agotada y todos los correos que enviaba, llevaban la fecha del día de la activación de la misma, con el resultado de quedar almacenados los últimos en las bandejas de entrada de mis corresponsales, llegando algunos a llamarme la atención. Un buen día, me decidí cambiar la pila y el ordenador se volvía loco como un potro salvaje hasta que le quitaba la pila y se amansaba. Tras una limpieza de más de 800 virus que estaban a la espera de ser activados el día y la hora de su nacimiento, el problema fue solucionado. Ahora no he necesitado decirle al computador que es un ordenador cromañonano o de antes de Cristo, con retrasarle la fecha quince días, ha sido suficientemente engañado.

La visita de un amigo.-

Siempre es de agradecer que los demás se acuerden de ti y muy especialmente cuando recibes una visita que puede ser en casa o con las nuevas tecnologías en la página web, en el blog o en el buzón del correo, por no hablar de los SMS también hoy de moda.
Cada día las personas somos más conscientes de las múltiples posibilidades del computador personal conectado a la red de Internet y aumenta progresivamente el número de ventas del inventillo y el censo de internautas dispuestos a navegar.
Tengo una amistad que su emoción por ser propietario, debió ser de tal magnitud que lo comentó con sus amigos más próximos y siempre aparece indebidamente el enteradillo sabelotodo, el técnico especialista en desconfigurar un programa o un sistema operativo y haciéndose el despistado, se olvida de dejarlo en las mismas condiciones de operatividad que estaba cuando puso sus indeseables manazas encima del teclado de ordenador ajeno, descuidando finalmente, un interesante y novedoso servicio de acceso a la red, inservible.
El hecho de saber algo de un tema, no significa que lo sepamos todo y aunque en este caso, para solucionar la contingencia, se decidió recurrir a mi persona y aprovechar mis escasos conocimientos que para quien sabe menos, le deben parecer ser elevados, hay que recordar y tener siempre muy presente que todos somos inmigrantes informáticos y aunque nos ayudamos o molestamos soltando un cabo cuando lo necesitamos, nadie lo sabemos todo empezando por yo mismo.

La visita de un amigo.-

Siempre es de agradecer que los demás se acuerden de ti y muy especialmente cuando recibes una visita que puede ser en casa o con las nuevas tecnologías en la página web, en el blog o en el buzón del correo, por no hablar de los SMS también hoy de moda.
Cada día las personas somos más conscientes de las múltiples posibilidades del computador personal conectado a la red de Internet y aumenta progresivamente el número de ventas del inventillo y el censo de internautas dispuestos a navegar.
Tengo una amistad que su emoción por ser propietario, debió ser de tal magnitud que lo comentó con sus amigos más próximos y siempre aparece indebidamente el enteradillo sabelotodo, el técnico especialista en desconfigurar un programa o un sistema operativo y haciéndose el despistado, se olvida de dejarlo en las mismas condiciones de operatividad que estaba cuando puso sus indeseables manazas encima del teclado de ordenador ajeno, descuidando finalmente, un interesante y novedoso servicio de acceso a la red, inservible.
El hecho de saber algo de un tema, no significa que lo sepamos todo y aunque en este caso, para solucionar la contingencia, se decidió recurrir a mi persona y aprovechar mis escasos conocimientos que para quien sabe menos, le deben parecer ser elevados, hay que recordar y tener siempre muy presente que todos somos inmigrantes informáticos y aunque nos ayudamos o molestamos soltando un cabo cuando lo necesitamos, nadie lo sabemos todo empezando por yo mismo.