• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

La pared de piedra en seco.-

La agreste y montañosa geografía de las tierras del Maestrazgo, ha obligado al transcurso de los años a activar la imaginación de sus moradores y la forma de poder cultivar alguna planta para su subsistencia, fue la construcción de paredes de piedras alineadas formando los típicos bancales.
Son paredes de piedra en seco aquellas construidas tradicionalmente con la utilización únicamente de piedras de diferentes tamaños del lugar de la construcción, sin ningún tipo de mortero para fijarlas pero aprovechándose de otras piedras más pequeñas para nivelar a las más grandes, calzándose, inmovilizándose y ensamblándose convenientemente por su propio peso y tamaño.
Su utilización ha sido debida principalmente a la necesidad de sujetar la tierra de labranza para retener la escasa tierra que la lluvia torrencial arrastraba hacia las ramblas, separar los campos, los caminos y muy especialmente las propiedades de sus límites territoriales aunque en la actualidad, con el abandono progresivo de la agricultura por su escaso rendimiento económico, el interés es prácticamente nulo y solo sirven como atractivo turístico.

Triangulación Venus, La Luna y Júpiter.-

   Los astros celestes, al igual que las personas, interaccionan entre ellos y por formar parte del sistema universal, también con el planeta Tierra que no permanece ajeno, de tal forma que ejercen variaciones capaces de afectar a todos los seres vivos, tanto a los animales como a las plantas, pero la influencia que llegan a tener entre ellos, por estar directamente relacionada con el tamaño de sus masas e inversamente, con el cuadrado de la distancia que les separa, es mínima y de esta suerte, para los terrícolas, solo es prácticamente perceptible las influencias del Sol y de La Luna.

   Ayer tarde desde las 17 h.17 min. GMT pudimos presenciar en un reducido espacio de la bóveda celeste, la visión de los tres astros citados que atraían poderosamente la mirada del observador. Es normal que estos fenómenos fascinen a las personas por no ser cotidianos o por alguna extraña razón que nos mantiene absortos y cuando, las circunstancias son propicias, aparecen regularmente en el firmamento.

   Las alineaciones perfectas ocurren entre un dilatado número de años y para observarlas, se precisa tener la suerte de haber vivido cuando se producen, así y todo, pasan desapercibidas para muchas personas y solo algunas muy estudiosas u otras, por accidente, pueden disfrutar del privilegio de contemplarlas.