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El picaro comercio fraudulento.-

En todas las actividades económicas existen personas serias y otras aventureras porque el Estado, con su ansia de recaudar impuestos, permite que cualquier indeseable sin seriedad comercial, desarrolle cualquier actividad económica y con la tan cacareada expresión de la competitividad que al parecer nadie sabe lo que es realmente y muchos tergiversan, enraízan y crecen toda clase de malas hierbas.
Es vergonzoso ver por la televisión al mismísimo Director General Jefe del Servicio de Calidad Alimentaria en su poltrona del despacho con cara de circunstancia y si saber ni enterarse de lo que pasa en la calle porque su propio Servicio de Control está almorzando y no cumpliendo su supuesto cometido y por otro lado a la Policía Local extralimitándose ilegalmente en sus competencias o funciones.
No podemos culpar a toda la clase comercial por el hecho de que existan unos pocos informales y desaprensivos que amparándose en la ignorancia del consumidor se aprovechen para lucrarse, en este caso, el culpable también es fundamentalmente el consumidor que se deja engañar cuando adquiere productos incomprensiblemente de oferta y a precios extrañamente reducidos favoreciendo a los malos comerciantes con su compra.

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