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Dª. Inocencia Rey Freixo.-

   Una mujer forjada a si misma que recorre el mundo para formarse y una vez adquirida experiencia profesional, regresa y enraíza en su tierra para desarrollar todas sus iniciativas en una actividad de relación humana directa.

   El pasado martes día 19 de mayo de 2009, el pueblo de Chert (Castellón), tuvo el privilegio de recibir la visita docente de Dª. Inocencia Rey Freixo, propietaria del complejo de turismo rural El Jiniebro en Valencia de Alcántara (Cáceres), una persona que pisa el territorio con sus zapatos, conoce los recovecos de su oficio y transmite su saber adquirido con esfuerzo y sacrificio

inocenciareyfreixo

   A quienes tuvimos el placer de asistir a su intervención, nos dejó bien claro que la aventura en los negocios no sirve para nada, se precisa experiencia y un algo de suerte, para coincidir en los lugares adecuados, como base fundamental del éxito, sin olvidar y teniendo siempre muy presente, que la ventura no se alcanza sin una adecuada formación personal y profesional y sin desmayar en la persecución de tus objetivos, porque quienes se desaniman en el camino, nunca llegan.

   Sus anécdotas, fruto de su dilatada propia experiencia, fueron muy instructivas y a buen seguro recordaremos todos los presentes como magistrales lecciones prácticas de las que no citan los libros.

   Al finalizar su intervención en el Restaurante RamSol que cedió sus amplias instalaciones para atender tanto alumnado, los asistentes acreditados que así lo decidieron, pudieron acercarse hasta la destilería de Chert, en donde Julián Segarra Esbrí les agasajó con una explicación de los procesos de destilación de sus licores, acompañada de la degustación de alguno de sus exquisitos elaborados.

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Comentario en Art Rustic. 
Presentación en imágenes.

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El camino ibero.-

Llegados y desembarcados en la costa oriental de la península Ibérica, nos adentramos al territorio occidental de nuestro mar Mediterráneo que, si bien en principio era desconocido para el extranjero, con el paso de los años se construyó un camino de tránsito y abandonando el asentamiento costero, nos dirigimos hacia las inseguras tierras de Chert, dónde antaño los íberos nativos, aprovechaban para saquear nuestros tesoros refugiándose en su muela murada o amurallada.
A la distancia aproximada de un día de viaje, la impresionante rambla por la que seguimos paralelos a su curso, coincide en una pequeña aldea que tiene por nombre Anroig (casa de r-o-i-g). Los escasos moradores del lugar, se dedican al cuidado de rebaños de cabras y ovejas y a la agricultura, cultivando la vid y los olivos. En la proximidades, disponen de un importante manantial de agua cristalina.
En la aldea de Anroig, existe una posada que aprovechan los transeúntes o viajeros y las caballerías utilizadas en el transporte de sus bienes, para pernoctar y descansar. Se trata de un asentamiento muy reducido con pocas almas, pero con los servicios necesarios para recuperarse del cansancio del diario caminar.