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Mi falta de sapiencia.-

Se me ha ocurrido visitar mi propio blog y me he dado cuenta de lo analfabetilla que soy porque con mi despiste de novatilla, aún no me entero de como funciona.
En mi época de estudiante, el amigo Josep Manuel Sanabdón Queral decía que cuando en un examen sacas por nota un tres, aunque estés suspendido, algo sabes, por consiguiente, ya puedes enseñar y esto me está pasando a mi con el blog. Por mi resto de obligaciones cotidianas solo me preocupo de colgar el comentario sin pasar lista a los posibles escritos de respuesta de los suscriptores y por falta de habitualidad, me pierdo sus siempre graciosas anécdotas.
Al hilo del comentario del pasado 27 de julio, justificativo del desastre en el arranque y sistema operativo del ordenador que utilizo y después de las dos semanas de ausencia obligada, también me ha hecho gracia la respuesta allí colgada.
En una ocasión se acercó a la destilería de Chert una Madre de la Caridad a pedir limosna y a mi madre se le ocurrió darle una botella de Brandy del Maestrazgo. A la semana siguiente volvió la Madre de la Caridad a repetir visita limosnera y como mi padre el Brandy SEGARRA lo destilaba y envejecía para vender, no para regalar, mi madre le explicó la situación comercial y la Madre de la Caridad también quiso dar su punto de vista y aclarar sus razones.
Al parecer, un abuelete del asilo se resfrió y llamando al Sr. Médico, le recetó un vaso de leche con una copita de brandy al acostarse. Como la Madre Superiora tenía la botella que les regaló mi madre, sirvió al paciente la medicina prescrita y al día siguiente todos los abueletes del asilo estuvieron tosiendo hasta que se acabó el contenido de la botella.
Por lo visto, durante este verano solo se trata de un ordenador el resfriado y pienso que si con una copita se apaña, se podría servir directamente del barril y nadie se enteraría de la merma, aunque con las campañas antialcohólicas y los controles de alcoholemia, va a necesitar justificar con receta médica de verdadero resfriado.

Mi falta de sapiencia.-

Se me ha ocurrido visitar mi propio blog y me he dado cuenta de lo analfabetilla que soy porque con mi despiste de novatilla, aún no me entero de como funciona.
En mi época de estudiante, el amigo Josep Manuel Sanabdón Queral decía que cuando en un examen sacas por nota un tres, aunque estés suspendido, algo sabes, por consiguiente, ya puedes enseñar y esto me está pasando a mi con el blog. Por mi resto de obligaciones cotidianas solo me preocupo de colgar el comentario sin pasar lista a los posibles escritos de respuesta de los suscriptores y por falta de habitualidad, me pierdo sus siempre graciosas anécdotas.
Al hilo del comentario del pasado 27 de julio, justificativo del desastre en el arranque y sistema operativo del ordenador que utilizo y después de las dos semanas de ausencia obligada, también me ha hecho gracia la respuesta allí colgada.
En una ocasión se acercó a la destilería de Chert una Madre de la Caridad a pedir limosna y a mi madre se le ocurrió darle una botella de Brandy del Maestrazgo. A la semana siguiente volvió la Madre de la Caridad a repetir visita limosnera y como mi padre el Brandy SEGARRA lo destilaba y envejecía para vender, no para regalar, mi madre le explicó la situación comercial y la Madre de la Caridad también quiso dar su punto de vista y aclarar sus razones.
Al parecer, un abuelete del asilo se resfrió y llamando al Sr. Médico, le recetó un vaso de leche con una copita de brandy al acostarse. Como la Madre Superiora tenía la botella que les regaló mi madre, sirvió al paciente la medicina prescrita y al día siguiente todos los abueletes del asilo estuvieron tosiendo hasta que se acabó el contenido de la botella.
Por lo visto, durante este verano solo se trata de un ordenador el resfriado y pienso que si con una copita se apaña, se podría servir directamente del barril y nadie se enteraría de la merma, aunque con las campañas antialcohólicas y los controles de alcoholemia, va a necesitar justificar con receta médica de verdadero resfriado.

Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.

Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.