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La sociedad del embuste y la mentira.-

Vivimos en un país y en una época que al parecer todo vale. Se pueden chismorrear toda clase de comentarios inciertos para convertirse en aparentemente el más docto en el tema de la habladuría porque, al parecer, los receptores de tales vocablos, deben ser unos ignorantes que creen por cierto las mentiras que se cuentan.
Algún personaje ocurrente, por tener plantado un jornal de tierra con cepas (tres jornales son una hectárea), lamenta conseguir producir dos mil kilos de uva menos por las condiciones climatológicas anuales y su sapiencia, le permiten confundir el mildiu con el oidium, de tal suerte que, este año sus cepas han producido cinco kilos menos de uva y eso que aclara las está regando.
Y para colmo de recochineo, vendimia, prensa, fermenta y a los veinte días ya dispone de vino apto para ser bebido porque supongo utiliza un formula uno, obteniendo además de forma incomprensible un vino dulce. Es cierto y no me lo parece, que hay quien ha visto mucha televisión porque este tipo de aventura es de película, pertenece al colectivo de los labradores que en el motor del tractor en lugar de caballos tienen yeguas.

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Los vinhos verdes portugueses.-

Acabo de asistir a un curso sobre vinos verdes portugueses conducido por el Sr. D. José Luís Aleixandre Benavent e impartido en el CdT del Grao de Castellón, unas nuevas y amplias instalaciones que merecen ser aprovechadas para ampliar nuestra instrucción, documentación y saber personal.
Se dice que los vinhos verdes portugueses deben su nombre al color del paisaje verde en el entorno donde se cultivan los viñedos y aunque en principio fue decepcionante para mi el saber esta razón, concluida la docencia y después de haber tenido la oportunidad de degustar unos pocos vinos representativos de vinhos verdes, puedo decir que su nombre obedece a las características reales del caldo debidas a la insuficiencia maduración de la uva.
El marketing también forma parte de la cultura lusitana y se está aprovechando muy hábilmente para favorecer la venta de sus productos autóctonos aunque si bien para quienes siempre han ido a pie y nunca conocieron la existencia de la motocicleta, la bicicleta es entendida como un gran invento, las cosas son tal cual son y al final cada cual acaba ocupando el lugar que le corresponde en el difícil caminar del sabio y exigente mundo comercial.

Caracoles con tomate y cebolla.-

El cambio a luna llena en septiembre nos trajo lluvia para aflojar los granos de las uvas de su pedúnculo y favorecernos con perder la cosecha, pero como cualquier labrador del Maestrazgo, ya estoy acostumbrado a estas situaciones en las que las condiciones meteorológicas hacen que nunca llueva a gusto de todos.
La semana pasada fui a visitar las vides para comprobar el estado de maduración de las uvas y preparar la bodega para prensar la vendimia. Aprovechando la salida campera, me di un garbeo y recogí unos pocos caracoles que estaban saludándome para que los llevase a darles un paseo con la furgoneta de SEGARRA que siempre se agradece.
Durante unos días han estado comiendo harina en casa y hoy por la mañana he visto como se afanaban por entrar en la cazuela para que almorzase caracoles con tomate y cebolla. Al chuparlos, hacia más ruidera que Sayyid Jacmet, “aprendiz de conquistador”, cuando los probó por primera vez en la Aldea de Anroig.

La malevola mycoderma aceti.-

En la naturaleza no todo es perfecto según el criterio de las personas, sino el equilibrio natural, que no siempre es coincidente con nuestros intereses y de hecho, en la pelusilla de la uva que citaba en el artículo anterior, además del sacharomice officinalis coexiste el malévolo de la película al que llamamos mycoderma aceti.
Este microorganismo pertenece al grupo de las acetobacterias y se encarga de realizar la oxidación del alcohol del vino, dando como resultado final el apreciado ácido acético, pero para que esto se produzca, se precisa de las condiciones idóneas y el vino, debe estar en contacto con el oxígeno del aire.
A parte de usarse como conservante y aliñar nuestras deliciosas ensaladas, el vinagre se ha usado también como desinfectante y es curioso saber que en verano, es un buen remedio contra la irritación que provoca la picadura de las medusas de mar que aplicando un poco en la zona irritada, alivia el mal estar y descongestiona la hinchazón.

Un prodigio de la naturaleza.-

Cuando la primavera hace su aparición, es curioso observar todos los años como de las cepas secas y retorcidas empiezan a brotar unas yemas y aparecen unas pequeñas hojitas que al paso del tiempo se convertirán en sarmientos de los que nacerán los racimos. Es la vid un arbusto capaz de enraizar en los lugares más inhóspitos y conseguir uno de los frutos más apreciados desde el comienzo de los tiempos.
Quién no ha probado alguna vez en su vida las uvas por no citar al finalizar y al comenzar el año tras haberse popularizado el tránsito anual con la ingesta de 12 uvas mientras tocan las 12 campanadas del reloj (y menos mal que no se celebra comiendo melones), pero solo los curiosos observadores, se han percatado de que al pasar el dedo por encima del grano, desaparece una especie de pelusilla y se muestra con toda su brillantez.
Allí están unos microorganismos como el sacharomice officinalis que al mezclarse con el mosto en proceso del prensado, consiguen que la glucosa del azúcar de la uva se convierta en alcohol por desprendimiento de anhídrido carbónico, lo que se conoce como fermentación y cuyo resultado es la obtención del vino.

La glucosa, el azucar de la miel y del mosto.-

En la naturaleza podemos encontrar monosacáridos, en la uva y en la miel, disacáridos en el remolacha y en la caña de azúcar y polisacáridos en la patata y los cereales, pero el único asimilable por las células de nuestro organismo son los primeros, los monosacáridos, que se les conoce con el nombre de glucosa, aunque también lo podemos encontrar en la literatura como dextrosa. Su fórmula es parecida a la fructosa pero como las manos, una molécula es izquierda y la otra derecha y lo utilizamos para la elaboración del vino y para endulzar nuestros postres.
Hay que tener en cuenta que en la industria se obtiene glucosa a partir de la hidrólisis enzimática del almidón de cereales y su proceso de elaboración nada tiene que ver con la oxidación catalítica que realizan las células de algunas plantas con la síntesis de energía solar o las abejas en las colmenas.
La importancia para las personas reside en que con ella y el oxígeno que respiramos, las células de nuestro cuerpo liberan energía con la que mantener la temperatura y mover la musculatura.

El estado de la cosecha.-

Con este tiempo climatológico tan cambiante que ora llueve y ora luce el Sol, me he acercado a visitar los viñedos del campo para comprobar como anda la maduración de los racimos en las cepas que aún nuestra indicios de insuficiencia como para empezar a recoger una buena cosecha de uvas y conseguir elaborar el buen vino que nos tiene acostumbrado todos los años y si el veranillo del membrillo se alargase, podremos aprovecharnos de una mejor maduración.
Las inclemencias atmosféricas son una más de las plagas del campo y cuando estás a punto de redondear la faena con la recogida del fruto de tu trabajo, siempre debe haber un “pero” que la dificulta o entorpece y aunque a estos cambios meteorológicos nunca estamos acostumbrados, las personas de campo o del mundo rural, nos resignamos a aceptarlos.
Por el momento, vamos bien, el verano no ha sido excesivamente caluroso y la maduración se ha ralentizado con lo que tenemos la ventaja añadida de conservar los granos de las uvas bien sujetas a su pedúnculo, permitiendo soportar firmemente su peso sin miedo a aflojarse y caerse por el suelo pudriéndose parte de la cosecha por culpa de los nubarrones del fin de semana.