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El desconocido malevolo virus.-

Cuando jugando con el ordenador te ocurre un incidente del que no tienes experiencia, te encuentras indefenso y no sabes como reaccionar para solucionar el conflicto, porque una cosa es arreglar cosas que sabes o puedes imaginar como reparar y otra muy distinta es enfrentarte a soluciones impensables.
Todos hemos oído hablar de los virus y se nos presentan como algo malévolo, lo que pasa es que nunca imaginamos ser nosotros mismos los sufridores de sus malas jugarretas y no les damos importancia hasta que nos producen un estropicio, por ello, nuestros buenos amigos nos aconsejan que instalemos un antivirus en la computadora personal. Con el paso del tiempo, observamos que el hecho de disponer de un antivirus no sirve para mucho y aprovechamos la infraestructura de la red de Internet para incrementar la protección instalando otro o varios que, confiamos colaboren en el buen mantenimiento de nuestro ordenador.
Hace un tiempo observé que mi ordenador personal daba claros indicios de un comportamiento ralentizado al mandar una instrucción y realicé una limpieza eliminando de una pasada 647 desconocidos virus que al parecer pilulaban por los archivos almacenados en la memoria del disco duro. Con al limpieza de esta semana pasada, mi amigo Rafael me ha eliminado algo así como 1548 que supuestamente eran los acusantes del mal comportamiento del aparatejo y lo cierto es que ahora funciona como un cohete, pero la duda reside en saber hasta cuando estará el inventillo limpio de polvo y paja sin infección.

El desconocido malevolo virus.-

Cuando jugando con el ordenador te ocurre un incidente del que no tienes experiencia, te encuentras indefenso y no sabes como reaccionar para solucionar el conflicto, porque una cosa es arreglar cosas que sabes o puedes imaginar como reparar y otra muy distinta es enfrentarte a soluciones impensables.
Todos hemos oído hablar de los virus y se nos presentan como algo malévolo, lo que pasa es que nunca imaginamos ser nosotros mismos los sufridores de sus malas jugarretas y no les damos importancia hasta que nos producen un estropicio, por ello, nuestros buenos amigos nos aconsejan que instalemos un antivirus en la computadora personal. Con el paso del tiempo, observamos que el hecho de disponer de un antivirus no sirve para mucho y aprovechamos la infraestructura de la red de Internet para incrementar la protección instalando otro o varios que, confiamos colaboren en el buen mantenimiento de nuestro ordenador.
Hace un tiempo observé que mi ordenador personal daba claros indicios de un comportamiento ralentizado al mandar una instrucción y realicé una limpieza eliminando de una pasada 647 desconocidos virus que al parecer pilulaban por los archivos almacenados en la memoria del disco duro. Con al limpieza de esta semana pasada, mi amigo Rafael me ha eliminado algo así como 1548 que supuestamente eran los acusantes del mal comportamiento del aparatejo y lo cierto es que ahora funciona como un cohete, pero la duda reside en saber hasta cuando estará el inventillo limpio de polvo y paja sin infección.

Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.

Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.