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Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.