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El ser competitivo.-

El miércoles, un amigo quiso agasajarnos en la fiesta con la compra en la panadería del pueblo de una coca de manzana y menos mal que llevaba al efecto una botella de Licor Carajillo SEGARRA y la regamos con unas gotas, porque he de reconocer que los cerdos en las pocilgas, comen mejores y más sabrosas manzanas, sin citar el insípido bizcocho, que sabía a nada.
Ayer jueves, fui a ver a una persona conocida de las que dicen que no trabaja porque su faena no está remunerada y casualmente, la pillé infraganti en su casa con una coca de manzana confeccionada por ella misma en el horno de su cocina y al probarla, degusté el sabor de las manzanas y de la deliciosa pasta base soporte de la coca, parece ser que fue a una finca en la que tiene un manzano de los que casi nunca puede comer manzanas porque los bichos del campo las estropean y este año, ha tenido las suerte de recoger unas pocas con las que elaboró la ocurrente coca de manzana para su familia.
Unas horas más tarde, en el transcurso de mi viaje, un conocido me detiene para preguntarme que eran los sulfitos y mi respuesta fue inmediata, ¡veneno!, al parecer adquirió una botella de un supuesto buen vino pensando que aquel producto le sentaría bien a su estómago y a su cerebro, pero tampoco acertó. En el mercado existe mucha basura y muy bien presentada, con un bonito envase y mejor embalaje pero como goza de un precio muy competitivo, los incautos, la compran por tener la ventaja añadida de ser barata.

El turismo de los grandes eventos.-

La sobreexplotación de los recursos naturales realizada por las actividades humanas siempre es perecedera y con el paso del tiempo, la sociedad también se da cuenta de la cambiante evolución de las necesidades colectivas, lo que precisa desarrollar nuevas ocurrencias con las que atraer a otros diferentes sectores de población con visitantes dispuestos a favorecernos con la compra de nuevos servicios.
Aparece la importancia, como dependiente de la majestuosidad del acontecimiento y de la capacidad de concentración de grandes cantidades de personas como auténticos hormigueros, siendo la clave del éxito de cualquier iniciativa que, en definitiva, viene medida por el número de toneladas de basura e inmundicia que dejan abandonada por los suelos donde se concentra la avalancha de personas incívicas y ruidosas que acuden a presenciarlo, porque lo verdaderamente importante, son las cifras macroeconómicas que posteriormente se publicarán para abrumarnos con las escandalosas cantidades, nunca imaginables y que en definitiva nos presentan y recuerdan la pequeñez del ser humano.
Los medios de comunicación cautivadores de masas que nos hablan del glamour y de la desconocida gente vip, siempre serán capaces de poner el mayor énfasis posible en la divulgación del evento para poder despertar la necesidad de asistencia del incauto visitante, facilitando el poder presumir ante los amigos, de su estancia y anónima presencia. Al final, todo queda abandonado en el recuerdo y nadie habla del fracasado rendimiento de la inversión realizada.

Como marear la perdiz.-

El pasado miércoles leía en el BOE nº 152 del martes día de San Juan, la Orden EHA/1796/2008 publicada en la página 28185 por la que se modifica la del año pasado y se aprueban nuevos modelos 130 y 131 para el pago fraccionado del IRPF y 31o del IVA, de esta suerte, los Contribuyentes que aprovechando nuestro desplazamiento a las Dependencias de la AEAT, adquirimos impresos para todo el año, podremos tirarlos a la basura por inservibles ya que con la puesta a la venta de los nuevos, favoreceremos al Colegio de Huérfanos de Hacienda.
Debo ser muy torpe porque no entiendo nada, pero, nada de nada y con esto de los cuatrocientos euros deducibles en el pago a cuenta del impuesto a razón de cien euros por trimestres menos en el segundo trimestre de 2008 que, por no haber deducido ninguno el en primer trimestres, se nos concede la posibilidad de doble deducción en el segundo, estoy más mareado que una perdiz después de beberse toda una calderada de la destilación de ginebra SEGARRA. ¡Claro!, es que entonces más que mareado, estaría borracho.
Como este año en la declaración liquidación del IRPF se nos han cambiado las escalas de gravamen, los mínimos familiares y también el método de cálculo, con un resultado final que como siempre, es el que es, esperaremos a la declaración de renta del año que viene sobre el ejercicio 2008 por si acaso con la bonificación de los cuatrocientos euros a cuenta, no hayan suficientes para pagar el resultado de la nueva declaración, que seguro, nos va a sorprender con la modificación y el supuesto ahorro, o tal vez seamos tan olvidadizos que no sepamos la verdadera naturaleza del pago fraccionado.