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Los tres arcangeles.-

Se supone que en el Cielo hay muchos arcángeles, (el prefijo arc, significa “superior”) pero solo tres son los reconocidos por la Iglesia de las religiones cristiana, judía e islámica y hoy, en su recuerdo, celebramos el santo onomástico de las personas amigas con este nombre.
Es evidente que ahora en el Cielo estarán de celebración festiva por todo lo alto, muchísimo más que en un día normal y si las tradiciones de viva voz corresponden con las explicaciones que nos dieron cuando éramos pequeños, estarán todos comiendo coquitas con miel, pero ¿con qué acompañarán esta celebración?. La respuesta es de lo más sencilla y lógica, ya que para aprovechar el fuego del Infierno, habrán instalado un alambique con su caldera destiladora y los demonios deben trabajar en continuo noche y día sin parar, por lo que el único mercado razonable capaz de absorber tanta producción licorera, tiene que ser el Cielo.
Me imagino a mis abuelos, bisabuelos y etc., tirando troncos de olivera directamente al fuego de la caldera del Infierno para mantener activo el infernal aparato destilador con el fin de elaborar los exquisitos licores con los que sus distinguidos Clientes, San Miguel, San Gabriel y San Rafael, agasajen y cumplimenten a sus muy apreciadas amistades celestiales que se acerquen a felicitarles.

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La prueba catalítica.-

¡Es tan bueno!, que es irresistible.
Hoy estoy comprobando las características de un lote de fabricación de licor Carajillo SEGARRA y aunque cuando elaboro los licores por destilación con el alambique, no tengo por costumbre el probarlos, cuando estoy en el laboratorio de la destilería, las cosas cambian porque para realizar el análisis, debo separar los componentes del licor, ya que cada uno de ellos, se valora de forma independiente o aislado del resto.
En el proceso de la separación, utilizo la técnica de la destilación, igual como cuando elaboro los licores SEGARRA en fábrica pero, con un matraz pequeño en lugar de una caldera grande y todo el instrumental acorde con el propósito perseguido, de forma que acostumbrado a trabajar en la destilería, parece de juguete
En la práctica analítica, hay unos determinados momentos que permiten la relajación porque no exigen la atención exclusiva de los instantes críticos y aprovecho para tomar una copita y degustar los licores, salvo cuando analizo la crema de ron, la crema de café y el licor carajillo, porque con estos exquisitos licores, en lugar de saborear una copita, con el sobrante del análisis vuelvo a llenarla y me tomo dos.