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De los alcoholes naturales a los residuales.-

El alcohol, junto con la sal y el azúcar, es uno de los tres conservantes que nuestro cuerpo puede digerir en el estómago y asimilar en las células, siendo usado como disolvente, de hecho, después del agua, es el disolvente más empleado a nivel mundial y solo una pequeña parte es la aprovechada para fines alimenticios, ya que generalmente se utiliza en la industria para pulir muebles, lavar cristales, desinfección, cosmética, etc.
Es evidente que son los destiladores de alcoholes quienes destilan alcoholes en sus destilerías y es en las destilerías donde se pueden destilar todo tipo de alcoholes, de ahí que en los procesos de la destilación se obtengan partidas de destilados diferentes y sea el destilador quien encauza su resultado al fin que se precisa. Cuando se ha destilado un orujo, unas heces vínicas o un vino estropeado, siempre ha existido mercado en el que servir este tipo de alcoholes pudiéndolo utilizar incluso como combustible o aditivo para las gasolinas pero cuando se destila un vino sano, vino envejecido y no avinagrado, se destina directamente para uso de boca.
En la actualidad, como las bebidas derivadas de alcoholes naturales hay que elaborarlas a precios competitivos, todo vale y los alcoholes de residuos que antaño los incorporaban en la industria, el cambio de normativas específicas nos permite su uso en la alimentación de las personas, por ello, en algunas ocasiones, tras su ingesta, o nos duele la cabeza o el estómago.

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Destilado de … o con saborcito a …-

En múltiples ocasiones, el profano desea permanecer al margen de entender diferenciar el licor destilado con todas las propiedades naturales de la planta original, en la que el alcohol, como disolvente más empleado a nivel mundial después del agua solo tiene la misión de conservar sus principios activos y mantenerlos en perfectas condiciones para cuando nuestro organismo las pueda necesitar en la renovación de sus células y por cualquier circunstancia o en ese preciso momento, no podemos acercarnos al monte a recoger la planta, incluso, tal vez, porque no es el tiempo propicio de la anualidad para su acopio, de aquel otro licor artificial, elaborado con alcoholes de dudosa procedencia o incluso residuales, con mezclas de aromas y sabores sintéticos de laboratorio.
Para la correcta elaboración de un determinado licor, Julián Segarra Esbrí solo precisa de la experiencia acumulada de las seis generaciones que le han precedido, a la que añade, a esta habilidad de un extremado y cuidadoso destilador con más de ciento sesenta y cinco años de actividad utilizando el alambique de cobre calentado con leña de olivo, el conocimiento y aprovechamiento de las plantas naturales silvestres originales escogidas minuciosa y personalmente en los montes de Maestrazgo con la más delicada atención durante los días correctos de su maduración y realizando el posterior envejecimiento de forma natural con el paso del tiempo tranquilamente en la quietud de los barriles de roble de su bodega en la destilería de Julián Segarra de Chert con sus condiciones ambientales y trasiegos adecuados, le es muy fácil y sencillo, gracias a la sabia combinación de arte, ciencia y tiempo, el producir exclusivamente para el deleite de los paladares más delicados, el exquisito, diferente y único licor del Maestrazgo.
Ahora, el inquieto lector, podrá entender el por qué en el mercado existen dos tipos de licores, los elaborados por las importantes sociedades anónimas y multinacionales de forma artificial y aquellos otros naturales que, envasados en botellas de vidrio, llevan adherida una etiqueta con la marca SEGARRA para diferenciarlos de los del resto del mundo.
A su disposición existen muchas bonitas botellas de diseño sugestivo con preciosas etiquetas pero, al acercarse a la tienda, es usted quien decide comprar una botella de licor o el licor de la botella.