• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

La economía fuerte y sólida.-

Un conocido que regularmente cambia de oficio y que cuando coincide conmigo siempre me habla de mi falta de espíritu comercial, me ha preguntado como va y le he contestado que bien sin saber exactamente sobre qué preguntaba ni tener interés en saberlo, de tal suerte que, se me ha enrollado con no se qué explicación de la banca, su fortaleza y solidez, aunque apunta que posiblemente parece pueda tener algún problema de liquidez.
Admito que de comercio se poco porque solo soy la sexta generación de comerciantes que ininterrumpidamente hemos sido destiladores en mi familia, en espíritu, puedo presumir de tener algo, por lo menos en el depósito del alcohol (espíritu de vino) y de liquidez, con los barriles de brandy en la bodega llenos, no preciso entrar en discusión, ni presentar credenciales y casualmente, un banquero, pero no de los directores de sucursal, sino de los de banco de banca, ha venido a comprarme brandy SEGARRA para atender sus compromisos y recordando el comentario de la falta de liquidez, no me ha causado extrañeza el que viniera a reponer existencias, permitiéndome comentar lo de la fortaleza, la solidez y su visita a la destilería de Chert para disponer nuevamente de liquidez licorera.
Como por mi condición de pueblerino de pueblo no entiendo nada de asuntos económicos, me ha explicado detenidamente que los bancos son como campos sin cepas, o como cepas sin uva, o como bodega sin barriles, o como barriles sin brandy y con tan clara aclaración, he apostillado preguntando, ¿como un marco sin cuadro? y me ha corregido, ¡no!, son como un clavo en la pared, un clavo con fuerte sujeción, un clavo sólidamente unido a la pared, pero con problemas de liquidez, ¿entiendes?, sin cuadro y sin marco pero al se puede colgar una lámina de calendario.

La economia comienza por el ahorro.-

Estos días parece que por el mundo están todos los Gobiernos en plena efervescencia, la televisión no para de comentarnos por todos las canales que algo malévolo se nos avecina y una sensación de intranquilidad se nos apodera de los continuos lloriqueos de boquilla en los tradicionales lugares de encuentro, bien sean tiendas o bares.
Al parecer en la otra parte del mundo, alguien ha estornudado y de repente todos deberíamos andar constipados. Es evidente que cuando no se tiene cerca una botella de Brandy del Maestrazgo, cualquier virus que se cruce en tu camino te puede producir “un cinc de copes buides” por el que pierdes el control de la situación y andas como un caballo desbocado o un pato mareado.
Pero ante cualquier tropiezo, en el siempre difícil caminar de la vida, hay que saber capear el mal temporal y si previamente, durante las épocas de bonanza, hemos aprendido que ahorrar no consiste en comprar barato de precio, sino en saber distinguir lo superfluo de lo necesario, la crisis no debería existir en nuestro vocabulario.