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La inquietud del lector.-

Desde hace unos meses estoy escribiendo en este blog mis ocurrencias sin saber el interés que pueda despertar en el lector. A la izquierda del encabezamiento, existe la posibilidad de solicitar el envío de contenido directamente en el correo electrónico del interesado registrándolo, pero mi nula sapiencia en estos menesteres, no me permiten saber si alguien se encuentra en lista, salvo cuando escribe un comentario en el blog, lo que me permite deducir, que alguien está pendiente o le interesa su recepción, no obstante, desde hace menos de un mes, estoy metido en otro blog que responde al espacio web https://destilator.wordpress.com/ y he observado que algunas personas me buscan por temas relacionados con la electricidad y la química.
A finales de la década de los ochenta, mi amigo el Sr. D. Pedro Monzó Fuster, me pidió que le preparase para sus alumnos, un tema de química y otro de física. En aquella época no existía el Internet y los redacté en formato papel, por lo que no están disponibles al alcance del internauta.
Como mi única afición ha sido la electrónica, durante algunos años estuve muy metido en el mundillo, diseñando y experimentando circuitos en AF, lógica, con los revolucionarios CI en TTL y control y aunque ahora abandonada por exceso de obligaciones laborales, para colaborar en la web cultural de Chert, permití el acceso a una publicación electrónica basada en el diseño y la construcción de filtros pasa bajos de segundo orden para baja frecuencia, con la revolucionaria realidad de no sufrir pérdidas de inserción con el uso del mismo, algo inimaginable desde el punto de vista didáctico, pero realmente posible en la práctica experimentada.

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El amigo litio.-

Cuando era muy pequeño se utilizaban habitualmente las pilas de carbón, recuerdo que en una ocasión el Sr. Morera vino a sustituir las pilas del teléfono y me regaló las viejas porque aún no estaban agotadas y podría jugar con ellas, mi abuelo, al enterarse, me las rompió arrojándolas con toda su fuerza contra la pared con la excusa de que casa no podía jugar con la electricidad por tener depósitos con alcohol.
En mi época de estudiante, se popularizaron las baterías de níquel-cadmio que, por ser recargables, eran aprovechadas en las calculadoras personales de bolsillo y con gran rapidez se pusieron de moda. Por su excesivo peso, al igual que las baterías de plomo de los automóviles, entendía que eran un obstáculo para el avance de la tecnología electrónica que necesita de la energía eléctrica para su funcionamiento.
La solución para el perfeccionamiento tecnológico, nos ha venido de la mano de litio, muy interesante en el campo del almacenamiento de esta energía, ya que gracias a la reacción química de pasar del catión litio (ión con carga eléctrica positiva) a litio metal (átomo sin carga eléctrica) presenta uno de los diferenciales de voltaje más negativos que existen, por lo que se consigue una pila con una fuerza electromotriz muy elevada, sin mencionar el bajo peso específico de este metal que favorece el construir dispositivos muy ligeros.