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El deleite de los sentidos.-

En el momento de la deglución, el alimento pasa de la boca al esófago que por medio de unas contracciones y dilataciones llamadas peristálticas desciende hasta el estómago donde los fermentos digestivos como la amilasa y la maltasa actúan sobre los hidratos de carbono y la lipasa sobre las grasas, realizando la digestión.
Es sabido que los aceites y las grasas son incompatibles con el agua pero la ingesta de un poco de alcohol durante o después de las comidas, favorece la emulsión de las mismas y facilita el proceso digestivo, por ello, en contra de las campañas antialcohólicas coactivas hay que inevitablemente reconocer, que el beber con la comida algo de alcohol, favorece la digestión.
Como en todas las actividades de la vida, el problema reside en confundir el uso con el abuso pero un consumo moderado de las buenas bebidas alcohólicas, beneficia hasta en las arterias cuando se cargan de lípidos, disminuyendo la inflamación por evitar la formación de placas de ateroma y reduciendo el riesgo de sufrir un infarto de miocardio e incluso, una trombosis cerebral.

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De los alcoholes naturales a los residuales.-

El alcohol, junto con la sal y el azúcar, es uno de los tres conservantes que nuestro cuerpo puede digerir en el estómago y asimilar en las células, siendo usado como disolvente, de hecho, después del agua, es el disolvente más empleado a nivel mundial y solo una pequeña parte es la aprovechada para fines alimenticios, ya que generalmente se utiliza en la industria para pulir muebles, lavar cristales, desinfección, cosmética, etc.
Es evidente que son los destiladores de alcoholes quienes destilan alcoholes en sus destilerías y es en las destilerías donde se pueden destilar todo tipo de alcoholes, de ahí que en los procesos de la destilación se obtengan partidas de destilados diferentes y sea el destilador quien encauza su resultado al fin que se precisa. Cuando se ha destilado un orujo, unas heces vínicas o un vino estropeado, siempre ha existido mercado en el que servir este tipo de alcoholes pudiéndolo utilizar incluso como combustible o aditivo para las gasolinas pero cuando se destila un vino sano, vino envejecido y no avinagrado, se destina directamente para uso de boca.
En la actualidad, como las bebidas derivadas de alcoholes naturales hay que elaborarlas a precios competitivos, todo vale y los alcoholes de residuos que antaño los incorporaban en la industria, el cambio de normativas específicas nos permite su uso en la alimentación de las personas, por ello, en algunas ocasiones, tras su ingesta, o nos duele la cabeza o el estómago.