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El ordenador me cambia la vida.-

Las obsesiones, las dependencias, incluso las drogas, síntomas que nos parecen ajenos a nuestra personalidad y al salir a la calle vemos a una serie de personas con la funda de la pistola, digo del telefonillo móvil, atada al cinturón de los pantalones o con un bolso en bandolera conteniendo el inventillo por no hablar de otros personajes sentados en una silla de una terraza y junto a la consumición, dejan el móvil como esperando alguna llamada importante del tipo coincidir con sus amistades cuando, nos percatamos en nosotros mismos que también pertenecemos al club de los dependientes, dependientes de coche, del cine, de las vacaciones, del computador personal, de la energía eléctrica o incluso dependientes del carajillo o del cigarrillo.
En los pueblos rurales aún se practica la costumbre de pararse a hablar con los vecinos para contarse las novedades del pueblo y criticar el comportamiento de todos los demás conocidos que no estén presentes pero la necesidad de aparentar llevar una vida repleta de actividad, hace que se pierda esta peculiar faceta y aunque necesitemos relacionarnos con el resto de las personas, nuestra falta de espontaneidad, hace que nos encerremos en nosotros mismos ansiando comunicar al más próximo nuestras vivencias, de ahí, nacen las asociaciones que aglutinan a personas con el mismo tipo de inquietudes.
Hace un tiempo vi una publicidad televisiva de un personaje que regalaba abrazos, tampoco hay que ser tan exagerados pero si empezamos saludando sinceramente al transeúnte coincidente por la calle dándole los buenos días, seguro que le sorprendemos y nos divertimos, enriqueciéndolo, sin empobrecernos.

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Al turismo personalizado.-

¡Julián!, oigo a mi padre llamarme y abandono lo que estaba haciendo en ese momento para acercarme a la entrada de la casa. Unos señores venidos desde Asturias en compañía de otros de Girona acaban de venir. Sin presentaciones de ninguna clase, me coloco la lengua traductora y empiezo a hablar en castellano para que todos me entiendan y accedemos en grupo a la destilería de Chert para visitarla, parece ser que los asturianos es la primera vez que vienen por la destilería del Maestrazgo y mi padre les hace la explicación de los procesos de la destilación, yo, como entro el último, me rezago con los visitantes de Cataluña que ya han estado en otra ocasión y parece ser tienen un compromiso al que quieren agasajar con algo auténticamente bueno y han venido exprofeso a comprarlo. Continuo la conversación en valenciano sobre el tema que ellos deciden sacar a relucir y hablamos intercambiando nuestros personales criterios, mientas tanto, mi padre, está con la mitad del grupo, la pareja de los asturianos.
Al rato de la grata conversación, la señora catalana me pasa pedido de lo que desea y le atiendo mientras continuamos la conversación con otro tema al hilo del anterior. Oigo accidentalmente que los Sres. asturianos quieren probar el brandy SEGARRA y aprovecho para invitar a la pareja catalana que prefieren deleitarse con el licor Carajillo SEGARRA. Mientras les preparo las botellas de su pedido, documentación y orden de salida de fábrica, continuamos la conversación que se ha ido por la otra ladera de los montes del Turmell, pero ¡qué importa!, el Cliente está a gusto con mis explicaciones y continuo hablando con ellos, parece ser que los asturianos se deciden a comprar a mi padre algo acorde con el presupuesto de sus vacaciones, es evidente y sabido que los licores destilados contienen todas las propiedades de las plantas naturales originales y su precio es concordante con las cualidades del producto que nada tiene que ver con los licores fabricados con alcoholes de dudosa procedencia mezclados con aromas y sabores sintéticos de laboratorio. La pareja venida desde Asturias se despiden y me doy cuenta que mi padre y yo estamos atendiendo a dos grupos diferentes de personas que entre ellos no se conocen, pero continuo la conversación con los catalanes que, parece ser, están muy a gusto y dialogamos sobre los diversos y variopintos temas de su agrado, hasta que se percatan que su reloj marca las 14h. 30min. y deciden despedirse para marcharse a comer.
Para que el lector pueda hacerse una ligera idea de lo que hablo por si mis palabras no son comprensibles, ni entendibles, ni imaginables, ni encajan en su concepto de turismo personalizado porque desconoce su significado, le invito a conocer al destilador del Maestrazgo.