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La reglamentacion especifica.-

Uno de los productos que disponen de la reglamentación más antigua española, es la de los alcoholes, de hecho conservo información del Ministerio de Hacienda del año 1885 y del impuesto especial que por aquel entonces le llamaban Renta del Alcohol, en la página web http://www.destilator.com sobre el brandy, cito un interesante comentario que no repito por estar en la red.
Las reglamentaciones fueron cambiándose en el transcurso de los años, adaptándose a las pillerías de los fabricantes de licores picardillos e innobles hasta que en la década de los setenta, se disgregaron naciendo las reglamentaciones específicas que con las continuas modificaciones convenientes posteriores, son las vigentes actualmente.
En consecuencia, la reglamentación del anis es diferente a la del ron y al vez diferente a la del brandy que a su vez es diferente a la del whisky que nada tiene que ver con la de la ginebra y como el Legislador se dio cuenta que habían tantas clases de licores como de imaginación tuviesen sus fabricantes, decidió englobar a todos los demás en una única, con separación de los aguardientes, licores y cremas.
En consecuencia, SENTENCIO, un brandy que combine sabores de coco, vainilla y chocolate, NO ES BRANDY, pero puede ser licor.

El oficio de destilador.-

Aplicando la regla del redondeo, durante algunos más de los últimos ciento cincuenta años en mi familia alguien se ha dedicado entre otras actividades al oficio de destilador de alcoholes naturales para su obtención y uso en la fabricación de los aguardientes y con la aparición del impuesto sobre la renta del alcohol hace más de cien años, también a la elaboración de las bebidas derivadas de los alcoholes naturales conocidas genéricamente con el nombre de licores y como en todas la etapas de la vida, la evolución ha sido constante pero, no para mejorar la técnica de la destilación que no es mejorable y quien afirme lo contrario, engaña, sino para adaptar la técnica de la destilación a las cambiantes ordenanzas reguladoras y como afortunadamente hoy casi se ha perdido, quedándose reducida a la separación de los componentes derivados del petróleo, el oficio de destilador como tal, también ha desaparecido.
Hace algún tiempo leía en el BOE la creación de reglamentaciones nuevas para regular oficios modernos que algunas personas realizan sin ningún tipo de preparación profesional y se me ocurrió que podría poner al Departamento de Cultura y Educación de la Generalidad Valenciana en funcionamiento para comprobar qué inventaban para el oficio de mi familia.
Me consta que en la única ciencia docente donde se cita el proceso de la destilación, es en el segundo ciclo de las enseñanzas que imparte el Departamento de Ciencias Químicas de la Universidad en la rama de Química Técnica pero como esta instrucción no tiene salida comercial, las lecciones son más bien teóricas, no obstante, como también estoy reconocido fiscalmente como profesor de formación y perfeccionamiento profesional, el día que por ley se me exija una acreditación de destilador titulado, para tranquilidad de los Consumidores de mis elaborados, deberé examinarme a mi mismo y expedirme la licencia, garantizando la elaboración de los licores destilados de las plantas naturales en el pueblo de Chert mientras viva mi padre Julián Segarra Ortí.