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El fenomeno HKM.-

Con toda la tecnología que tenemos a nuestra disposición y su facilidad de manejo, nunca nos paramos a pensar en el esfuerzo individual, conjunto y coordinado de la gran cantidad personas que han podido intervenir en la obtención de un determinado resultado o en el aparente sencillo proyecto y muchísimo menos, en la grandísima suma de horas invertidas y de medios humanos.
Estoy convencido de que nunca nadie a oído hablar de HKM porque me lo acabo de inventar pero no estoy pensando en una emisora de radio, ni de una discoteca, sino en la propietaria de la patente Estadounidense número 2292387 que nunca ganó un céntimo por su invento y gracias a una ocurrencia ocurritiva con mucha ocurrancia, podemos hoy disfrutar de los inventillos de las nuevas tecnologías, tanto de los teléfonos móviles como del Internet con el ordenador personal, los juguetes online e incluso de la televisión digital terrestre.
Hedy Kiesler Markey no es una científica eminente, ni una reconocida investigadora, ni la directora de una gran empresa multinacional, ni la presidenta de un país, sino una artista de Hollywood que viendo tocar el piano, inventó en 1940, presentó en 1941 y patentó en 1942 el concepto de transmisión en espectro ensanchado, un sistema de comunicación en el que la información es secreta y que hoy la utilizamos todos los días formando parte de nuestra vida sin evidente importancia.

La velocidad de conexion.-

Cuando accedo a Internet con mi súper línea ADSL de alta velocidad, navego con una sensación de vértigo y se nota muy mucho especialmente cuando subo información a la red y cuando la bajo. En cambio, cuando hago una consulta a pantalla parada, no me entero de nada e imagino debe ser entonces cuando realmente estoy haciendo uso de la alta velocidad, lo que ocurre es que la rapidez de lectura de mi ojo, no es suficiente veloz como para percatarse mi mente de la misma.
En ocasiones me aparece una subpantalla que me aunucia de la alta velocidad de transmisión de información desde mi computadora personal al ordenador remoto de la red o viceversa, llegando a alcanzar las escalofriantes cifras de 54 KB/s. y si las circunstancias del momento o del día lo permiten, puedo conseguir leer un aumento de hasta los nada despreciables 83 KB/s. permitiéndome, mientras espero, tomarme un carajillo.
Afortunadamente nunca he superado los 104 KB/s y he tenido la suerte de no ser pillado por el radar, lo que me permite presumir de mantener y conservar todos los puntos del teclado intactos como el primer día cuando aún no tenía ADSL e iba con mi camioneta fantástica. ¿Debería darle las gracias a la compañía telefónica española por venderme la burra, cobrarme una velocidad de conexión de 1 MB/s. y permitir conectarme veloz y realmente entre la décima y veinteava parte de lo ofertado?.
¡No te rías!, imagínate que vendiese botellas de licor SEGARRA con solo una copa dentro.