• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

  • Anuncios

Ofrecer o vender.-

Hay dos formas diferentes de entender el comercio, un árbol en el que florecen muchos y maduran pocos.
Los comerciantes que lo son de verdad, observan las tendencias de los consumidores que consumen de verdad y fabrican y comercializan aquello que los potenciales clientes de masas quieren comprar, la moda, la novedad, el boom, mientras los estudiosos de marketing, colaboran elaborando sus informes en base a los caprichos del momento, sabiendo que no se van a vender más que un determinado número de unidades de aquel competitivo producto.
Paralelamente a este mercado de masas, existe un reducido mercado sin valor comercial, cual es el de aquellos Personajes que no siendo Consumidores habituales, precisan para un determinado momento de su vida algo muy bueno, algo exquisito o algo diferente y buscan al fabricante o al elaborador capaz de ofrecer con el fruto de su trabajo y saber, el deleite exclusivo de aquellas pocas personas que lo saben apreciar.
Con este simple y elemental planteamiento comercial, es fácil comprender como en un pequeño pueblo del Maestrazgo como es Chert, continúe existiendo una tradición centenaria en la elaboración de licores por destilación de plantas silvestres recogidas y seleccionadas por el propio Julián Segarra durante los días correctos de su maduración en los montes del Maestrazgo, los destile conservando todas sus propiedades originales en el alambique de cobre calentado con fuego de leña de olivo en su destilería y los envejezca de forma natural en la quietud de los barriles de roble de su bodega para ofrecerlos a sus distinguidos y muy estimados Amigos.

Anuncios

Al turismo personalizado.-

¡Julián!, oigo a mi padre llamarme y abandono lo que estaba haciendo en ese momento para acercarme a la entrada de la casa. Unos señores venidos desde Asturias en compañía de otros de Girona acaban de venir. Sin presentaciones de ninguna clase, me coloco la lengua traductora y empiezo a hablar en castellano para que todos me entiendan y accedemos en grupo a la destilería de Chert para visitarla, parece ser que los asturianos es la primera vez que vienen por la destilería del Maestrazgo y mi padre les hace la explicación de los procesos de la destilación, yo, como entro el último, me rezago con los visitantes de Cataluña que ya han estado en otra ocasión y parece ser tienen un compromiso al que quieren agasajar con algo auténticamente bueno y han venido exprofeso a comprarlo. Continuo la conversación en valenciano sobre el tema que ellos deciden sacar a relucir y hablamos intercambiando nuestros personales criterios, mientas tanto, mi padre, está con la mitad del grupo, la pareja de los asturianos.
Al rato de la grata conversación, la señora catalana me pasa pedido de lo que desea y le atiendo mientras continuamos la conversación con otro tema al hilo del anterior. Oigo accidentalmente que los Sres. asturianos quieren probar el brandy SEGARRA y aprovecho para invitar a la pareja catalana que prefieren deleitarse con el licor Carajillo SEGARRA. Mientras les preparo las botellas de su pedido, documentación y orden de salida de fábrica, continuamos la conversación que se ha ido por la otra ladera de los montes del Turmell, pero ¡qué importa!, el Cliente está a gusto con mis explicaciones y continuo hablando con ellos, parece ser que los asturianos se deciden a comprar a mi padre algo acorde con el presupuesto de sus vacaciones, es evidente y sabido que los licores destilados contienen todas las propiedades de las plantas naturales originales y su precio es concordante con las cualidades del producto que nada tiene que ver con los licores fabricados con alcoholes de dudosa procedencia mezclados con aromas y sabores sintéticos de laboratorio. La pareja venida desde Asturias se despiden y me doy cuenta que mi padre y yo estamos atendiendo a dos grupos diferentes de personas que entre ellos no se conocen, pero continuo la conversación con los catalanes que, parece ser, están muy a gusto y dialogamos sobre los diversos y variopintos temas de su agrado, hasta que se percatan que su reloj marca las 14h. 30min. y deciden despedirse para marcharse a comer.
Para que el lector pueda hacerse una ligera idea de lo que hablo por si mis palabras no son comprensibles, ni entendibles, ni imaginables, ni encajan en su concepto de turismo personalizado porque desconoce su significado, le invito a conocer al destilador del Maestrazgo.

La velocidad de conexion.-

Cuando accedo a Internet con mi súper línea ADSL de alta velocidad, navego con una sensación de vértigo y se nota muy mucho especialmente cuando subo información a la red y cuando la bajo. En cambio, cuando hago una consulta a pantalla parada, no me entero de nada e imagino debe ser entonces cuando realmente estoy haciendo uso de la alta velocidad, lo que ocurre es que la rapidez de lectura de mi ojo, no es suficiente veloz como para percatarse mi mente de la misma.
En ocasiones me aparece una subpantalla que me aunucia de la alta velocidad de transmisión de información desde mi computadora personal al ordenador remoto de la red o viceversa, llegando a alcanzar las escalofriantes cifras de 54 KB/s. y si las circunstancias del momento o del día lo permiten, puedo conseguir leer un aumento de hasta los nada despreciables 83 KB/s. permitiéndome, mientras espero, tomarme un carajillo.
Afortunadamente nunca he superado los 104 KB/s y he tenido la suerte de no ser pillado por el radar, lo que me permite presumir de mantener y conservar todos los puntos del teclado intactos como el primer día cuando aún no tenía ADSL e iba con mi camioneta fantástica. ¿Debería darle las gracias a la compañía telefónica española por venderme la burra, cobrarme una velocidad de conexión de 1 MB/s. y permitir conectarme veloz y realmente entre la décima y veinteava parte de lo ofertado?.
¡No te rías!, imagínate que vendiese botellas de licor SEGARRA con solo una copa dentro.