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La solidaridad del hipocrita.-

Cuando era pequeño, cerca de la casa donde vivo, vivía Juan Francisco y como nuestras abuelas tenían mucha afición a hacer puntilla e intercambiaban asiduamente inquietudes, motivó nuestra amistad. Juan Francisco tenía muchos juguetes que por cierto, todos eran míos y yo, cuatro tebeos estropeados que también eran míos.
Desde hace unos años se nos cae la baba pronunciando la palabra solidaridad hasta el nivel de autoconvencernos de lo muy solidarios que somos, llegando a pensar ser muchísimo más solidarios que el resto de las personas de nuestro entorno y especialmente, cuando estamos en público y precisamos cacarear nuestras virtudes.
Esta semana pasada intenté acceder con mi ordenador portátil a la red de Internet para consultar mi correo electrónico y le pedí al inventillo que me buscase las conexiones más próximas, de tal suerte que pillé ocho líneas de acceso, por cierto, todas cerradas con candado, para que nadie se las llevase a su casa. Ahora entiendo lo insolidario que se puede llegar a ser ofreciendo una conexión wifi del tipo http://www.ruralwifi.net/.

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Los derechos de los clandestinos.-

Que siempre están por encima de las obligaciones de los legales con el beneplácito que quienes aportan poco esfuerzo y sudor a las Arcas de Tesoro Público, confundiendo la solidaridad de boquilla hacia el sinvergüenza, con la necedad.
Este año en las declaraciones fiscales se ha suprimido el impuesto sobre el patrimonio, un impuesto que gravaba a las personas que ahorraban parte de sus ingresos procedentes del trabajo personal y lo reinvertían en la creación de riqueza.
Para marear la perdiz, parece ser que la culpa de los males sociales actuales está en los paraísos fiscales, a donde algunos se llevan supuestamente el dinero que ganan y pagan los impuestos que les corresponde acorde con el ordenamiento legal de su situación fiscal.
En el Reino de España, por trabajar, se gana un dinero, por ganarlo, se pagan unos impuestos y con el sobrante, haces lo que te apetece, pero lo que no se puede es gastar el dinero que no has ganado.