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Pretender asesorar sin haber aprendido.-

Un Director de una Sucursal Bancaria se acercó a saludarme y conocerme a mi domicilio por una incidencia que tuvo con un personaje conocido del que prudentemente no se citó en la conversación de la entrevista y para su tranquilidad emocional, entendí pretendía tantear el estado de la plaza en la que había accedido con la intención de torear una vaquita confitera y al abrir el portón de los corrales, se encontró con lo que parecía un toro cerril.
Pensando que sabía un algo del mundo de los negocios y teniendo claro que su Cliente Favorito le había salido “rana”, en prueba de buena voluntad se me ocurrió abrirle una cuenta en su Sucursal para incrementar su Agenda de Clientes. Las condiciones ofrecidas por el Sr. Director eran las correctas y al paso del tiempo fue en esta Entidad Bancaria con quien contraté mi Garantía Fiscal para el desarrollo de mi actividad económica. Con el tiempo, el hombre se jubiló y ocuparon su puesto de trabajo nuevos Directivos con nuevas normativas.
Dado que los intereses bancarios se redujeron a nulos, para evitar gastos, me ofrecieron cambiar la domiciliación de pago de la Cuota mensual a la Seguridad Social. Con el tiempo, apostando por el rigor y la transparencia, la Entidad Bancaria modificó por su parte las condiciones específicas, invitándome a realizar unos ingresos adinerados mensuales que rigurosamente atiendo.
Pero como la principal característica de los comerciantes de la segunda década del siglo XXI es la escasa actividad económica, lo que conlleva reducidos movimientos adinerados y el aconsejable por no llamar imprescindible cierre de Sucursales Bancarias por ser también Entidades sufridoras de estas ventajas, supongo debieron exigirles a las cabezas pensantes despertar la imaginación para cobrar otro tipo de servicios adicionales que nunca se contrataron en la firma de condiciones y se inventó la cuota anual del servicio de acceso a orientación jurídica telefónica y del servicio de acceso a descuentos y beneficios.
Incomprensible es el observar como en lugar de la reglamentaria factura, se expide un Extracto de Comunicación de Cobro por un supuesto servicio que se dice ofrecer y del que desconozco por no usarlo ni haberlo contratado, pero como quiera que no pienso saber, sino que realmente se “un algo” del mundo de los negocios, me he permitido aclarar tal informal documento por no estar ajustado a derecho e incumplir con el ordenamiento legal para ser contabilizado reglamentariamente.
Es imposible ofrecer correcta orientación jurídica por quien es ignorante de la legislación vigente y la incumple presumiendo además, de no ser una ONG.

Lo Lleó del Maestrat

Apreciadisimo Sr. Jose Segarra Adell.-

HCV, a 3 de septiembre de 2.009.
Ayer tarde oíamos por los altavoces municipales un bando que nos participaba a todos los vecinos de una defunción en el pueblo de Chert. Se trataba del fallecimiento de nuestro muy querido señor José Segarra Adell que en el transcurso de los 89 años de su vida, consiguió con su proceder, ganarse el cariño, respeto y admiración de todos sus convecinos.
En la emotiva homilía de la santa misa ofrecida por el Rvdo. D. Rafael García Castillo, se nos han recordado algunas de sus cualidades cristianas dignas de mencionarse por ser aprovechables como referente de todos los asistentes que llenábamos con nuestra presencia el edificio, al servirnos de máximas a seguir en nuestra propia vida.
Pero también son destacables sus grandes cualidades humanas que le permitieron acercarse a las Oficinas Administrativas y conseguir para los vecinos del pueblo de Chert lo que hasta entonces nadie nunca había podido imaginar y sin coste alguno para los chertolinos. En su época de Alcalde, disfrutamos entre otras, por recordar alguna, de la mejora en la red de suministro eléctrico al sustituir del cableado por otro de más calibre incrementando la potencia, se asfaltaron las calles, se construyó un reemisor televisivo en la Mola Gran, se alumbraron las calles con unas potentes farolas como si Chert fuese una gran ciudad y para colofón, se construyó un polideportivo en la partida de Les Forques como no existía en ningún pueblo de la provincia, demás de facilitar cuantas obras se quisieron realizar a nivel particular por sus convecinos, colaborando con las empresas para que no desapareciesen e incluso manteniendo el desarrollo como pueblo dando salida comercial a los productos derivados de nuestra actividad agrícola en una época de esplendor en la que hasta las verbenas populares eran gratuitas.