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Ser comerciante o ser aventurero.-

Cuando alguien decide adquirir alguna unidad de los productos que se elaboran en la destilería de Chert, para autorizar su salida de fábrica, desde 1.884 se anota en el libro de productos expedidos a consumo con diferenciación de clase y contenido tanto en volumen real como absoluto, distinguiendo la clase de materia prima, también en el libro de ingresos, libro de II.EE, desde 1.928 libro de precintas fiscales, desde 1.985 en el libro de IVA y desde 1.998 libro de I.Ec.
Si finalmente se pone en vigencia la propuesta de pagar las facturas por valor superior a más de mil euros con cheque o pagaré bancario para evitar el fraude fiscal y el blanqueo de dinero, deberá anotarse el importe de la operación adinerada en un libro de documentos bancarios con diferenciación de la entidad a la que se entrega el documento para su compensación y cuando el cargo se autorice en la cuenta del titular, anotar el saldo.
Para evitar verme obligado a aceptar por imperativo legar cheques y pagarés de personas insolventes que firman papelitos sin dinero o respaldo económico con el beneplácito de la Autoridad Fiscal y Monetaria y pagar los gastos que se generen al aceptar ser receptor de los mismos por tonto, estoy comunicando a mis señores Clientes que no deseo ser favorecido con la obligación de pagar sus impuestos, en consecuencia, no admito pedidos superiores a los 999 euros y como puedo acreditar desde 1.885, cualquier operación comercial se continuará realizando ajustada al Art. 87 del Código de Comercio.

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Del saber desajustar el justiprecio.-

Para mantener cualquier infraestructura económica debemos introducir un diferencial entre el precio de coste y el precio de venta con el fin de cubrir los gastos que genera el establecimiento y además, obtener unos beneficios acorde con el trabajo que realizamos en la transacción.
Pero existe una cualidad humana que diferencia al comerciante del aventurero desalmado disfrazado de comerciante, el que tiene por ideal la intención de ganar mucho dinero sin esfuerzo alguno, desajustando el legítimo margen comercial y dilapidando el justiprecio de las cosas que comercializa.
Como quiera que nada es eterno en esta vida y la ruleta va girando, en cuanto soplan los vientos del norte se dan cuenta de que sus clientes son más listos que ellos y dejan de comprarles, traduciéndose es un retroceso en las ventas que no les permiten mantener su nivel de continuo engaño y se ven inmersos en lo que se ha venido en llamar “crisis“.

Crisis o la recesion de la mentira.-

Cuando las cosas se compran y se venden al valor real de lo que cuestan y no al antojoso precio que dictan los aventureros comerciantes con sus absurdas, supuestas y engañosas exigencias, existe una seriedad comercial que impide la fluctuación de valor que tan acostumbradamente estamos observando en la mentirosa sociedad actual que nos está tocando vivir.
Es imposible que un producto natural como es el crudo petrolífero pueda variar de precio en tan solo unos meses de forma que se aumente al doble o se reduzca a la mitad como estamos hoy viviendo y para que eso suceda como está ocurriendo, debe inevitablemente deberse a que su valor sea una imposición caprichosa comercial y no ajuntada a su coste real de obtención.
Como destilador, aunque no de petróleo pero si de licor, reconozco que el proceso y especialmente el envejecimiento natural de los licores en los barriles de roble de las bodegas, son causantes de unas mermas que incidirán directamente en las cualidades y en los precios de los productos acabados, pero las importantes mermas de envejecimiento, son cantidades casi fijas y bien razonadas y nunca fluctúan por la fantasía del mercado o de sus comerciantes.

El turismo, un negocio de aventura.-

Cuando me levanto por la mañana, abro la ventana y veo los árboles sin hojas, nunca entiendo la razón del por qué con la llegada de los fríos vientos invernales del norte, se vuelan todas por la calle y se amontonan entre los recovecos de las paredes, tal vez guarden relación con aquel comentario de mi abuelo Julián Segarra Ferreres cuando decía que la ventaja de transportar a los músicos de La Salzadella estaba en que las personas se cargaban y descargaban solas.
Cíclicamente aparecen las inclemencias meteorológicas y se produce una limpieza general, de tal suerte que en el árbol del comercio desaparecen algunas de las flores que nunca llegarían a madurar y hojas que no facilitan la función clorofílica, porque sus comerciantes, no viven ni sienten sus oficios en la sangre que corre por sus venas y permiten, si tienen algún cliente bueno, cederlo a los demás comerciantes que lo son de verdad, para que lo aprovechen.
Los aventureros del comercio que buscan acreditar ser analfabetos en su profesión, publicitan incomprensiblemente sus negocios, artículos y servicios para expansión e imagen comercial en épocas de esplendor y bonanza lo que sirve para lo mismo que no hacerlo igualmente en las ferias internacionales durante los tiempos de crisis y recesión.