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Alineación Venus, Tierra y Júpiter.-

   Ayer tarde salí a terrado por necesidad. El frío del helado invierno es suficientemente importante como para sentirse hasta en los huesos y no desear salir de casa a tomar el fresco, máxime a esta hora del atardecer en la que la oscuridad de la noche avanza sin remisión y el mercurio del termómetro desciende por debajo de los 0º C. Por encima del tejado del edificio de las escuelas del pueblo, desde hace unos días estoy observando dos astros brillantes que destacan en el firmamento a una distancia aparente de una pulgada a brazo extendido y reconocidos sin necesidad del telescopio. Durante todo el verano el planeta Júpiter nos ha gratificado la visión con su presencia y con la ayuda del telescopio, hemos podido contemplar sus satélites más grandes avanzando desde el este al oeste por la bóveda celeste del sur y en está época del año, va descendiendo hacia el horizonte, pero de repente, por debajo vemos la aparición de otro planeta mucho más brillante, el más brillante del cielo chertolí después del Sol y La Luna, se trata de Venus que, siguiendo su órbita, parece que va al encuentro de Júpiter.

   Es evidente que si Júpiter sigue una trayectoria externa a la de La Tierra y el planeta Venus, por describirla interna, nunca van a encontrarse, desde nuestra terrícola posición, parece como si quisieran alinearse o incluso golpearse y en unos días, veremos qué proximidad aparente alcanzan.

   Este fenómeno astronómico, ocurre regularmente todos los años y en ocasiones, la proximidad visual aparente es como la mostrada desde la Unidad de Observación Astronómica del Maestrazgo en Chert.

Venus escondido detrás de La Luna.

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El ordenador constipado.-

Estos días hace un tiempo climatológico muy desapacible, unas fuertes corrientes de viento del Norte atraviesan la Península Ibérica y en el Valle del Ebro, sopla un frío invernal que hasta se oye en los montes de los pueblos del Maestrazgo en las estribaciones orientales de la Serranía de Albarracín. Por debajo de los montes Atlalas venía una corriente nubosa desde el Gulf Stream hacia el Mar Mediterráneo y toda la Zona Marítima de las Baleares y del Golfo de León aparece nublado.
El desapacible frío casi invernal, detiene hasta nuestra imaginación y como ante un ataque viral del ordenador, nos deja sin ganas de actividad, todo se ralentiza y nos sentimos como fuera de nuestro hábitat, sin ganas de trabajar. Algunos ardorosos y arriesgados, parece que no temen la bajada del mercurio en el termómetro y a la vuelta de las esquina, pillan un constipado de narices que les deja inoperativos en la cama durante varios días.
Pero tomándonos el café con leche caliente con un toque de Brandy del Maestrazgo, no llegamos a sentir los efectos de los virus gripales y si habiendo cesado las lluvias, no podemos ir a buscar caracoles porque con el frío, se esconden, dejamos tranquilo al computador personal y la solución para entretenernos es tan sencilla como preparar en el mortero con unos dientes de ajo y la aceitera, una morterada de allioli.