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El regreso de Zaragoza.-

Más contento que un gato con dos ratones, con la caja de galletas ROYO debajo del brazo y la camioneta con el remolque cargados de azúcar, iniciamos el regreso hacia Chert siguiendo el mismo camino de ida.
Debido a que volvíamos cargados y desde las Ventas de Valldealgorfa hasta el puerto de Torre Miró en camino va cuesta para arriba, a llegar a la estanca de Alcañiz tomamos dirección Calanda para regresar por el Mas de Las Matas y Aguaviva, aprovechando el antiguo camino que tan acertadamente construyeron los íberos bordeando el río Bergantes.
Antes de llegar a Zorita de Maestrazgo, vistamos el Santuario de Nuestra Señora la Santísima Virgen de La Balma y en las inmediaciones del pueblo, junto a la carretera, estaba abandonada la Venta del Jabonero, de la familia Royo, los de las GALLETAS ROYO.

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Alineación Venus, Tierra y Júpiter.-

   Ayer tarde salí a terrado por necesidad. El frío del helado invierno es suficientemente importante como para sentirse hasta en los huesos y no desear salir de casa a tomar el fresco, máxime a esta hora del atardecer en la que la oscuridad de la noche avanza sin remisión y el mercurio del termómetro desciende por debajo de los 0º C. Por encima del tejado del edificio de las escuelas del pueblo, desde hace unos días estoy observando dos astros brillantes que destacan en el firmamento a una distancia aparente de una pulgada a brazo extendido y reconocidos sin necesidad del telescopio. Durante todo el verano el planeta Júpiter nos ha gratificado la visión con su presencia y con la ayuda del telescopio, hemos podido contemplar sus satélites más grandes avanzando desde el este al oeste por la bóveda celeste del sur y en está época del año, va descendiendo hacia el horizonte, pero de repente, por debajo vemos la aparición de otro planeta mucho más brillante, el más brillante del cielo chertolí después del Sol y La Luna, se trata de Venus que, siguiendo su órbita, parece que va al encuentro de Júpiter.

   Es evidente que si Júpiter sigue una trayectoria externa a la de La Tierra y el planeta Venus, por describirla interna, nunca van a encontrarse, desde nuestra terrícola posición, parece como si quisieran alinearse o incluso golpearse y en unos días, veremos qué proximidad aparente alcanzan.

   Este fenómeno astronómico, ocurre regularmente todos los años y en ocasiones, la proximidad visual aparente es como la mostrada desde la Unidad de Observación Astronómica del Maestrazgo en Chert.

Venus escondido detrás de La Luna.