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La ginebra y el brandy del Maestrazgo.-

Soy consciente de la existencia de muchas personas inquietas en conocer más sobre licores de gran consumo masificado y continuado en el tiempo como el brandy y también de otros de moda pasajera como la absenta o la ginebra. Para dar cumplida respuesta a los interesados, he colgado un artículo epistolar bajo el título De la ginebra y del brandy”.
Hace ahora unos cincuenta años la ginebra tuvo una gran aceptación social entre la juventud con unas ventas exageradas que daba la impresión de conseguir superar al brandy, aquella temporalidad cayó en el olvido rápidamente y el consumo del brandy, principalmente en la elaboración de carajillos en la cafeterías, se siguió manteniendo hasta que el aumento de la fiscalidad, las campañas antialcohólicas y el gradual deterioro de los procesos de elaboración, han conducido a conseguir vender como brandy un preparado en frío por mezcla de componentes.
Durante muchos años la ginebra SEGARRA fue el destilado del que más felicitaciones recibió Julián Segarra por el resultado de su elaboración y el motivo de la mayor parte de las vistas a su destilería de Chert, pero a las vez, el licor más despreciado por los ignorantes consumidores de mezclas en cubatas y aunque hace unos pocos años, la ginebra está intentando arrancar el vuelo del consumo, queriendo hacerse un hueco en el mercado, tendrá dificultades de permanencia al paso del tiempo porque el fabricante de tal licor, es otro aventurero comercial que con el equivocado concepto de competitividad está engañando al consumidor.

La ilustre hipocresia del necio.-

Me he levantado esta mañana soñando que aún no he nacido, tengo toda la vida por delante para aprender y por ser un zoquete pueblerino, debo oír las estúpidas palabras de algún capitalino que, por haber asistido una vez a clase, suponen saber muchísimo más que los juiciosos.
Mirando a los niños del patio de las escuelas del pueblo donde vivo, observo que ora juegan a pelota, ora a saltar la tapia, por lo que entiendo que sus entretenimientos son cíclicos y de ahí su comportamiento humano en la vida, hasta el extremo de que, cuando una cosa está de moda, hasta el peor de los vicios se convierte en virtud.
Un cliente del cercano Delta del Ebro ahora residente en Barcelona, me ha preguntado por la ginebra segarra y se mostraba muy interesado porque las Ginebras de peor calidad incorporan a su elegante aroma y su sensual paladar unos rimbombantes llamados ingredientes botánicos de selectas hierbas y plantas aromáticas de pino, raíz de violeta, almendra dulce y amarga, flor de angélica, cardamomo, regaliz, ajedrea, anís, raíz de lirio, mandarina, casia, chufa, naranja dulce, corteza de limón, flor de vid, coriandro, piel de naranja, mentol, hinojo, nuez moscada, azafrán, naranja amarga, azahar, pimienta, canela, …
Corta el rollo de las especias ¡Jaume!, ¿hablamos de ginebra o de morcillas?.

El viajar justo o con poco dinero.-

También es un forma de viajar. Hoy está de moda y cuando algo está de moda, aún siendo el peor de los vicios, se convierte en la mejor de las virtudes. El presumir de haber ido a ver las cosas más exóticas de los lugares más lejanos y lo barato que compramos cualquier tontería inservible de recuerdo acreditativo del viaje, se ha convertido en un sentimiento colectivo que hasta en la televisión se utiliza como campaña publicitaria.
Claro que hubiéramos podido ir a comer al restaurante del pueblo o de la calle en donde vivimos, pero eso no tendría gracia, como no la tiene si para degustar el café no utilizásemos el coche y nos desplazáramos bien lejos, porque como nuestro vecino o amigo también puede acercarse al bar como nosotros, ya no es posible el vanagloriarnos.
Ahora que el turismo rural está de moda, es curioso observar en los pueblos, a grupos de personas deambulando por las calles, porque el andar es gratis y su reducida disponibilidad económica, no les permite satisfacer más gastos que los imprescindibles de la gasolina para su vehículo y el alojamiento, es para no dormir debajo del puente.

La visita de un amigo.-

Siempre es de agradecer que los demás se acuerden de ti y muy especialmente cuando recibes una visita que puede ser en casa o con las nuevas tecnologías en la página web, en el blog o en el buzón del correo, por no hablar de los SMS también hoy de moda.
Cada día las personas somos más conscientes de las múltiples posibilidades del computador personal conectado a la red de Internet y aumenta progresivamente el número de ventas del inventillo y el censo de internautas dispuestos a navegar.
Tengo una amistad que su emoción por ser propietario, debió ser de tal magnitud que lo comentó con sus amigos más próximos y siempre aparece indebidamente el enteradillo sabelotodo, el técnico especialista en desconfigurar un programa o un sistema operativo y haciéndose el despistado, se olvida de dejarlo en las mismas condiciones de operatividad que estaba cuando puso sus indeseables manazas encima del teclado de ordenador ajeno, descuidando finalmente, un interesante y novedoso servicio de acceso a la red, inservible.
El hecho de saber algo de un tema, no significa que lo sepamos todo y aunque en este caso, para solucionar la contingencia, se decidió recurrir a mi persona y aprovechar mis escasos conocimientos que para quien sabe menos, le deben parecer ser elevados, hay que recordar y tener siempre muy presente que todos somos inmigrantes informáticos y aunque nos ayudamos o molestamos soltando un cabo cuando lo necesitamos, nadie lo sabemos todo empezando por yo mismo.

La visita de un amigo.-

Siempre es de agradecer que los demás se acuerden de ti y muy especialmente cuando recibes una visita que puede ser en casa o con las nuevas tecnologías en la página web, en el blog o en el buzón del correo, por no hablar de los SMS también hoy de moda.
Cada día las personas somos más conscientes de las múltiples posibilidades del computador personal conectado a la red de Internet y aumenta progresivamente el número de ventas del inventillo y el censo de internautas dispuestos a navegar.
Tengo una amistad que su emoción por ser propietario, debió ser de tal magnitud que lo comentó con sus amigos más próximos y siempre aparece indebidamente el enteradillo sabelotodo, el técnico especialista en desconfigurar un programa o un sistema operativo y haciéndose el despistado, se olvida de dejarlo en las mismas condiciones de operatividad que estaba cuando puso sus indeseables manazas encima del teclado de ordenador ajeno, descuidando finalmente, un interesante y novedoso servicio de acceso a la red, inservible.
El hecho de saber algo de un tema, no significa que lo sepamos todo y aunque en este caso, para solucionar la contingencia, se decidió recurrir a mi persona y aprovechar mis escasos conocimientos que para quien sabe menos, le deben parecer ser elevados, hay que recordar y tener siempre muy presente que todos somos inmigrantes informáticos y aunque nos ayudamos o molestamos soltando un cabo cuando lo necesitamos, nadie lo sabemos todo empezando por yo mismo.

Ofrecer o vender.-

Hay dos formas diferentes de entender el comercio, un árbol en el que florecen muchos y maduran pocos.
Los comerciantes que lo son de verdad, observan las tendencias de los consumidores que consumen de verdad y fabrican y comercializan aquello que los potenciales clientes de masas quieren comprar, la moda, la novedad, el boom, mientras los estudiosos de marketing, colaboran elaborando sus informes en base a los caprichos del momento, sabiendo que no se van a vender más que un determinado número de unidades de aquel competitivo producto.
Paralelamente a este mercado de masas, existe un reducido mercado sin valor comercial, cual es el de aquellos Personajes que no siendo Consumidores habituales, precisan para un determinado momento de su vida algo muy bueno, algo exquisito o algo diferente y buscan al fabricante o al elaborador capaz de ofrecer con el fruto de su trabajo y saber, el deleite exclusivo de aquellas pocas personas que lo saben apreciar.
Con este simple y elemental planteamiento comercial, es fácil comprender como en un pequeño pueblo del Maestrazgo como es Chert, continúe existiendo una tradición centenaria en la elaboración de licores por destilación de plantas silvestres recogidas y seleccionadas por el propio Julián Segarra durante los días correctos de su maduración en los montes del Maestrazgo, los destile conservando todas sus propiedades originales en el alambique de cobre calentado con fuego de leña de olivo en su destilería y los envejezca de forma natural en la quietud de los barriles de roble de su bodega para ofrecerlos a sus distinguidos y muy estimados Amigos.

Ofrecer o vender.-

Hay dos formas diferentes de entender el comercio, un árbol en el que florecen muchos y maduran pocos.
Los comerciantes que lo son de verdad, observan las tendencias de los consumidores que consumen de verdad y fabrican y comercializan aquello que los potenciales clientes de masas quieren comprar, la moda, la novedad, el boom, mientras los estudiosos de marketing, colaboran elaborando sus informes en base a los caprichos del momento, sabiendo que no se van a vender más que un determinado número de unidades de aquel competitivo producto.
Paralelamente a este mercado de masas, existe un reducido mercado sin valor comercial, cual es el de aquellos Personajes que no siendo Consumidores habituales, precisan para un determinado momento de su vida algo muy bueno, algo exquisito o algo diferente y buscan al fabricante o al elaborador capaz de ofrecer con el fruto de su trabajo y saber, el deleite exclusivo de aquellas pocas personas que lo saben apreciar.
Con este simple y elemental planteamiento comercial, es fácil comprender como en un pequeño pueblo del Maestrazgo como es Chert, continúe existiendo una tradición centenaria en la elaboración de licores por destilación de plantas silvestres recogidas y seleccionadas por el propio Julián Segarra durante los días correctos de su maduración en los montes del Maestrazgo, los destile conservando todas sus propiedades originales en el alambique de cobre calentado con fuego de leña de olivo en su destilería y los envejezca de forma natural en la quietud de los barriles de roble de su bodega para ofrecerlos a sus distinguidos y muy estimados Amigos.